La noche de los Oscar: es verdad eso de la magia del cine

Brie Larson en los Oscar 2016

Ay, Hollywood, cómo eres. Nos haces creer en la máquina de los sueños, y luego acabas demostrando que es verdad eso de la magia del cine.

Sin ir más lejos, nos la cuelas, cada año, pero bien con los Premios Oscar; que si son la fiesta del cine más importante, que si estarán todos los que son alguien y, al final, pasan dos cosas: una, que no están todos los que nos prometiste (este año, ni Brad, ¡NI BRAD!) y dos, que nos contagias de esa magia y nos lo creemos todo, listos para ser timados el año que viene.

Porque lo que pasa en la noche de los Oscar en las redacciones es magia del mejor cine: conseguimos trasladarnos hasta Los Ángeles y creer que, verdaderamente, estamos participando de esos Premios Oscar como los que más, que sin nosotros no serían posibles y que no somos meros espectadores (como fuimos antes de dedicarnos a esto).

Pero es que, como todo buen guión nominado en la categoría de Guión Original (o adaptado, según se mire), la industria se guarda sorpresas: que ese sentimiento de pertenencia, de “yo estuve allí porque pasé la noche en vela” se produce, a veces desde un salón a oscuras mientras la familia duerme o desde una oficina inhóspita (en domingo la calefacción brilla por su ausencia), en ocasiones desde polígonos industriales. ¿Qué, si no es la magia, podría transportarnos de esa manera?

Y las horas, como en toda buena fiesta, como cuando te casas y llevas casi una vida preparándote (¿acaso un especial Oscar se prepara en una noche? ¡Antes hay que planificar y llenar la nevera de provisiones en forma de entrevistas o artículos!) pues lo que pasa es que se pasa muy rápido.

Te entretienes buscando un lugar donde ver llegar a los invitados (aunque seas parte), te ríes con las ocurrencias de Caprile en la Ser, porque sois todos uno y entre que llega la primera foto (de María Menounos, claro, la inauguradora de alfombras rojas) y en lo que decides abandonar porque ha llegado el relevo y porque sí tienes que recortar por novena vez a Cate Blanchett (look completo,  vestido, peinado, maquillaje, joyas, bolso, zapatos, escote) pasan unas horas indeterminadas, que en realidad se pasan volando. Hay mucho trabajo y pocos recursos: lo habitual, pero en versión nocturna.

Y al final ni brindas con champán ni te aferras a tu estatuilla en la fiesta de Elton John: te aferras, por fin, a tu almohada cuando el sol brilla bien alto porque ese día encima ha decido salir soleado, y brindas a la vida un pensamiento: “Por favor, que toda esa coca cola que me mantuvo despierta, los donettes y la bolsa de patatas fritas no engorden. Las calorías que se ingieren en la noche de los Oscar, no cuentan.”

Y te vas a soñar con vestidos, gasas y escotazos y entiendes, en definitiva, que así es la magia del cine…

PD: El resultado podéis verlo (si no lo habéis hecho ya) en el especial Premios Oscar que hemos hecho en Woman.es. No está feo que lo diga porque es verdad: el más completo y original de todas las webs. Rechaza imitaciones.

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