Ya he visto el ‘Fashion Victims’ de Salvados, ¿y ahora qué?

Salvados fashion víctimas

 

Os voy a ahorrar tres meses. Soy así de generosa, ya me conocéis.

Tres meses son los que han pasado desde que vi el documental ‘The true cost’ (el cual podéis ver en Netflix, por ejemplo) y, bueno, pensé que se harían más largos.

Dicho documental era, básicamente, la versión premiada e internacional del programa de Salvados llamado (desafortunadamente, creo yo) ‘Fashion Victims‘, que explicaba, por decirlo rápidamente, quién está perdiendo derechos/dinero para que nosotros paguemos 5 euros por una camiseta.

Y al principio me sentí como cualquiera de vosotros, los que hayáis venido aquí buscando respuestas: estaba perdida, ¿y ahora a quién compro? Porque lo que hay que dejar muy claro es que no sólo las cadenas ‘low cost’ participan en este juego, hay firmas muy de lujo a las que pagas mucho dinero y aún así fabrican en lugares como Bangladesh o Camboya. Lo mismo ocurre con cadenas de supermercados, así que no sólo las fashion víctimas están en el juego.

Y lo que me encontré entonces es que es muy difícil encontrar marcas que sean sostenibles y que, dentro de las sostenibles, es difícil encontrar ropa a la moda, bonita, a buen precio… Yo todavía sigo en esa búsqueda, así que agradeceré si me ayudáis con sugerencias.

Así que, por otro lado, sólo he conseguido determinar dos cosas: una, que si compras a pequeños diseñadores, gente que trabaja con pequeños talleres, te aseguras que la fabricación se ha hecho artesanalmente, muchas veces a medida y, desde luego, de una forma sostenible. Claro, pero esto es caro, muy caro.

Así que esto me ha llevado a una segunda vía, que reconoceré ha sido prácticamente por descarte: . Yo en otras rebajas hubiese ido a una tienda cualquiera simplemente a ver qué podría encontrar, ahora ni siquiera he pasado, porque la verdad es que no necesito nada. He adoptado una nueva filosofía en mi vida: a veces como porque sí aunque no tenga hambre y a veces compro aunque no necesite nada nuevo.

Sé que esto va en contra de mucho de lo que he promulgado hasta ahora y de lo que la sociedad entiende como normal, y que parezco una hippy que va a hacerse rastas en el pelo: ya os lo digo yo,  tengo el pelo muy bonito como para llenarlo de nudos. Así que no, no soy una hippy ni una loca, pero he dejado de comprar como si no hubiese un mañana ropa cada vez más barata.

Por lo que de momento vivo con lo que tengo (sumadle a todo esto el problema de no encontrar ropa de tallas grandes) y cuando llegue la primavera y seguramente necesite algo nuevo (o no) es posible que tenga que comprar en una de esas tiendas malignas, pero si todos compramos un poquito mes estoy segura de que puede ser una vía hacia el cambio. No lo sé, es lo único que se me ha ocurrido hasta ahora.

Y todo esto después de tres meses de reflexión, y después de ver el documental, mucho mejor que la versión de Jordi Évole, mal que me pese, ya que es lo que ha convertido el tema en Trending Topic. Como veis, no lo tengo nada claro, así que os ahorró esos tres meses y pongámonos a pensar juntos: ¿qué hacemos?

PD: Me gustaría que este tipo de reportaje se hiciese también con otros sectores. Por ejemplo, adivinad quién evita comprar en ese supermercado que está ya en todos los barrios y ha eliminado a los pequeños comercios y aprieta a los proveedores con su sistema (o me bajas el precio o me voy a tu competencia). Pues eso, hay que cambiar un poco el sistema o nos lo cargamos.

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