Mi boda: la exclusiva

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Ya, ya sé que he tardado prácticamente dos meses en compartir con vosotros esta exclusiva, pero no quería que la Eva González esa me quitase el protagonismo, así que ahora que todos hemos borrado de nuestras retinas la imagen de Fran Rivera con bombín (¡nooo! ¡Parece que ha vuelto a mi cabeza!) es un buen momento para contaros todo sobre mi boda.
 
Lo hago porque me da la gana, porque me apetece que cotilleéis un poco, porque así todos los invitados pueden aprovechar y recordar el momento conmigo, porque así presumo de todo lo que hice, de lo bien que se portaron en la Finca La Montaña, y Juan Carlos de Oui Novias y hasta la gente de Fotomatón Express (no me pagan, ojalá, pero es de bien nacido ser agradecido con gente que hace tan bien su trabajo en un sector en el que los abusones parecen salir debajo de las piedras).
 
Así que, preparaos, es largo, pero he intentado compactar para verlo todo en un post y no volverme la típica que solo habla de su boda (al menos no aquí, si nos encontramos por la calle estaré encantada de pasar horas hablando de ella).
 

La ceremonia



Queríamos mucho color, para que encajase con la idea de ceremonia alegre que teníamos así que le pedí ayuda a mi amiga Wendy, de Bodas de Cuento, y le enseñé dónde sería: ella me preparó un croquis con ideas utilizando lazos para que enmarcasen el lugar. Suya fue también la idea de sentarnos frente a los invitados y hacerlos partícipes de nuestras reacciones.

La ceremonia la ‘ofició’ nuestro amigo Roberto, arquitecto, sushiman y actor en sus ratos libres. Lo elegimos porque es divertido y muy perfeccionista y la verdad es que fue una buenísima idea.

En esta parte participó todo el mundo también: mi cuñada Pilar María, emocionando a todos con un poema, Sergio (+Pariente +Tino +Santi +Víctor) explicando quién merece ser el mejor amigo de Pedro, Franchejo, haciéndonos reír y llorar a la vez contando los orígenes de nuestra falsa amistad y Patricia, que no llegó a ser TT con su lista, pero en las copas casi lo consigue… Y al final, Leo, que trajo (más o menos) los anillos y también un puñado de jamón.





El ‘look’ de novia

Era un secreto más o menos bien guardado, porque a todo el que me encontraba le enseñaba las fotos de las pruebas. Como sabéis, en la primera incluso estuve a punto del desmayo, pero luego la cosa fue mejorando. Fue muy bonito vivir todo esto con Cristina Piña, mi amiga y diseñadora, que me ayudó muchísimo a encontrar el vestido perfecto, que me guió con unas mejoras que lo convirtieron en algo maravilloso y con la paciencia infinita que tienen tanto Epi, su mano derecha, como ella.

Aquí el proceso:


Y, ese día, tras pasar por las manos de Juan Carlos, y que me vistiese Cristina sin necesidad de ninguna ayuda, pues me puse mi tocado (de porcelana fría, hecho por ella también, porque esta chica hace de todo), mi ramo de Elena Suárez (que me costó la friolera de 10 euros, les costaba creer que realmente quisiera un ramito tan pequeño -tan barato-, pero me lo habían dado hacía unos meses en una presentación y supe que sería ese, ¡y no me arrepentí!), mis zapatos de Leie (una firma alicantina que hace cosas preciosas y vende solo online) y la verdad es que me vi lo más guapa que he estado nunca…


Los detalles

De estos hubo muchos. Ya os conté que quería hacer una boda en la que participase todo el mundo pero de verdad, no como cuando lo dice alguna gente y al final lo que sientes es que ellos quieren ser protagonistas y que tú les digas que qué bien todo y esa es toda tu participación…

Así que preparamos un montón de cosas: carteles de bienvenida con unas tablas que me consiguió mi padre y ceras, banderitas para mostrar apoyo o a Pedro o a mí (y el maldito tuvo más éxito que yo), conos para el confeti que eran bolitas de lana (bendito Aliexpress), kits antirresaca (que incluían unas pastillitas con mensajes motivadores, ¡¡que alguno directamente se tragó!!), muchos lazos por toda la ceremonia para dar color, bandejas para la recena (que encargamos a McDonald’s y Dunkin Cofee) personalizadas (a esas alturas, nadie se fijó), los meseros hechos con patchwork por mi suegra y mis luces, mis maravillosas luces.


Cuando visité la finca por primera vez, le dije a Elio, encargado de la misma: “Todo muy bien, pero si me dejáis llenar este cenador de luces de Navidad“. Y no sé por qué aceptó. Después de lo que había leído en los foros de bodas encontrar a alguien que dijese que sí a todo era un soplo de aire fresco, la verdad. Y pasaron los meses y les dije que iban a ser unos 3 kilómetros de luces, porque soy una exagerada y lo que había encargado eran, en realidad, 300 metros. Ellos dijeron que se encargaban (había pedido presupuesto a una empresa especializada y me pedían unos 1500 euros por el montaje), les abracé y les mandé besos virtuales y, cuando llegó el día, tuvieron a una persona encargada de poner las luces durante horas y horas.

Le estoy agradecida a Alejandro (quien organizó la boda) por muchas cosas, pero por haber aceptado todas mis locuras y darme siempre tranquilidad (aunque ni él ni yo supiésemos si íbamos a acabar cenando en penumbra) especialmente. Las luces quedaron INCREÍBLES. “Parece como si estuvieses dentro de una ciudad”, me dijo mi madre, con el reflejo de los cristales, que las hacían infinitas, y de verdad que todo parecía mágico. Tanto que ahora las pueden disfrutar todos los novios que quieran casarse en el mismo sitio, y eso me hace TAN feliz… (Aunque me pone un poco nostálgica también)


Más detalles: los servilleteros que eran coleteros con pompones que hice durante semanas, el cartel de neón que no quedó como yo quería (pero mira, de noche todos los gatos son pardos), mis letras de luces, los botes personalizados por mi padre con los nombres de todos los invitados y que se convirtieron en centros de mesa-regalo cuando Patri, Franchejo y yo los llenamos con las tres cajas de flores que compré porque estoy loca y al final dos cajas se quedaron sin usar, la mesa del aperitivo (porque somos MUY de aperitivo), los cuadernitos personalizados que hice para que escribiésemos nuestros votos, la cajita que mi madre me pintó y decoró para llevar los anillos, los regalos para ellos (pajaritas), para ellas (monederos que también hizo mi madre con una tela personalizada y pintalabios marroquíes que trajo mi suegro jugándose la vida) y dibujos y botes de chuches para los niños….

Y todo, todo, hecho por nosotros (hasta las chuches las compramos al por mayor y los globos los termosellé con mi plancha del pelo la noche antes), así que cuando la gente dice que Pinterest es muy mala idea me niego a creerlo: sirve como inspiración, como ayuda y sobre todo hace que sepas distinguir del bien y el mal, o sea, de lo que quieres y de lo que no, y sirve también para tener referencias visuales tanto para ti como para quien se encargue de montar el tinglado (en mi caso, Alejandro)… Y lo bueno de todo esto (aparte de que si eliges bien te cuesta prácticamente cero) es que al final lo sientes MUY tuyo, muy personalizado, que es lo que, creo, todos los novios quieren. A mí me ha encantado la experiencia y la verdad es que echo de menos tener manualidades por hacer (especialmente las letras de luces, que estuvieron rondando por casa durante un año).


Y, bueno, eso es un poco todo.

Solo me gustaría terminar con las que son, para mí, las fotos más divertidas de la boda, que son las que se hicieron dentro del fotomatón (en las que podéis ver cómo las horas fueron haciendo mella en mi cara y mi peinado…). Era algo en lo que queríamos invertir pero la verdad es que elegimos a Fotomatón Express por las buenas opiniones que vimos en Bodas.net sobre calidad y precio. Se portaron fenomenal, personalizando incluso las tiras con el estampado que hizo mi amiga Bea Caballero para las invitaciones (y que luego reaproveché para esto y en los monederos), ¡para mí es totalmente recomendable!

Termino con estas imágenes, aunque he seleccionado en las que salíamos un poco mejor porque alcohol y fotos a veces no es la mejor de las ideas…


PD: Fin de las comunicaciones sobre la boda… Al menos de momento, porque me he dejado alguna cosa y a lo mejor luego me parece superimportante enseñarla también…

PD1: ¡Gracias por aguantarme!

PD2: Las fotos bonitas son de mi amiga Nuria Gasco, el resto hicimos lo que pudimos… 😉

PD3: Este post es casi más descriptivo que emocionante, para contaros mis sentimientos ya escribí esto.

2 Comment

  1. Sin palabras estoy y eso en mi es inaudito! me encanta todo niña, pero todo, todo, todo (momento niña del anuncio de Catalana…) especialmente lo bien que lo pasasteis… si, tengo espías que me han chivateado todo lo que hicisteis y lo maravilloso que fue todo…
    Sólo me queda desearos toda la felicidad del mundo para los siglos que os quedan juntos… Exagerada yo? noooo! 😉
    Mil besos preciosa!!!

  2. ¡Pero qué ganas tenía yo de ver este post!

    Ya te dije que el mismo día estuve pendiente de todas las noticias que llegaban.

    Y nada, que me alegro mucho de que tu día fuera tan bonito.

    Un besote!!!

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