¡Que me he casado!

Hay que casarse, ¡casaos todos!

Ese es mi pensamiento mientras intento explicaros que vuelvo a tener excusa para desaparecer durante bastantes semanas del blog: me he casado, dos veces (por lo civil y por el poder de Greyskull), y eso ha conllevado preparativos, muchos nervios, unas cuantas noches sin dormir y luego un viaje muuuy largo por Argentina.

Ese es el motivo pero vengo a contaros más, porque como bloguera me veo obligada a contaros qué ha significado para mí casarme (y para los más cotillas prometo otro post con detalles de la boda, para que curioseéis). Y cuando publique esto y lo otro, se acabó, lo prometo, porque aunque me pasaría la eternidad hablando de ese día, es que realmente duró unas 12 horas, no da mucho más de sí, y temo resultar pesada (afortunadamente existe mi madre, y puedo comentar con ella todos los detalles de nuevo siempre que quiera y eso calma mis necesidades).

Pero… a lo que iba, casarse es guay. Vaya mierda de descripción, diréis, pero es lo que es. Y no se me ocurre mejor forma de definir un día que te produce mucha ansiedad porque vas a juntar gente de todo tipo pero que al final resulta genial porque juntas a toda esa gente de todos tus mundos y todos están dispuestos a decirte que qué guapa, que qué bonito todo, que qué rica la comida… Aunque solo sea para que te halaguen creo que merece la pena. 

Y te gastas bastante dinero, sí, pero si es con tal de llevar un vestidazo, tener un sitio precioso, que tu futuro marido vaya hecho un pincel, te maquillen y te peinen, pues renta…

Ahora en serio, me cuesta mucho explicaros por qué hay que casarse porque no dejo de pensar que cada boda es un mundo (y la mía la mejor de todas, claro), así que mejor tiraré por esta vía: ¿por qué me ha encantado casarme?

Por todo lo anterior, porque vinieron mis padres y la noche antes lo pasamos fenomenal cenando pizza de boletus con algunos de mis mejores amigos, porque la mañana de la boda llovía pero me daba igual, ni siquiera estaba nerviosa, solo pensaba: ¿Y si llueve, a mí qué?, y además estaba confiada en mi suerte, era mi boda, no iba a llover (y no llovió). Y esa mañana fue genial, con Franchejo y Patricia, mis damos de honor, llenando más de 80 botes de alubias que mi padre había personalizado con todo el amor del mundo con tres cajas repletas de flores, unos centros silvestres y muy Pinterest, tal y como yo quería… Fue un trabajo que no me costó nada, la verdad.

Después, a comer corriendo, un risotto que recuerdo buenísimo, seguro que no era tanto pero ese día todo estaba bien y, por fin, el traslado de mi vestido y mis cosas de un hotel a otro, en el que solo tuve 10 minutos de relax antes de ducharme y desenredarme (me paso la vida desenredado) para esperar a Juan Carlos, mi peluquero, y un artista. Juan Carlos, mi amiga Nuria (que se encargaría de mis fotos mientras mi amiga Elena se encargaba de las de Pedro) y yo pasamos una hora preparándome y hablando de cosas muy terrenales, otro momento que recuerdo también a la perfección, me parece muy yo acabar divagando sobre el karma y otras cosas minutos antes de casarme.

Luego, la locura: llegaron mis padres, llegaron mis damas (Cristina, Mayte y Elena), revolucionando la habitación y finalmente empezamos a vestirme. La verdad es que esto fue rápido porque Cristina, diseñadora del mismo, sabía a la perfección cómo hacerlo. Como nos sobraba tiempo, salimos a la calle a hacerme unas fotos.

Seguía sobrando tiempo y nos metimos mi padre, mi hermano y yo en el coche a hacer tiempo y un selfie en el que mi padre parece que se ha colado, ¡me encanta! Nos perdimos por el camino, llegamos, terminamos de colocar el vestido y, por fin, entré con mi padre. Y a partir de ahí todo lo viví sobre una nube: la entrada, memorable, la ceremonia, aún más, en la que todo fueron sorpresas y muestras de cariño de familia y amigos (es mi parte favorita de la boda, si no os casáis por la Iglesia, donde es algo más estricto, os aconsejo cuidar mucho este detalle). ¡Queríamos una boda participativa en todas sus etapas y creo que en esta se cumplió de sobra!

Y a partir de ahí va ya todo muy rápido: miles de fotos, yo con el estómago cerrado (eso sí que no es nada yo, cómo lo lamento porque me perdí todo el cóctel), saludar de grupo en grupo, la entrada en el salón, descubriendo que mi idea de las luces, lo primero que pensé en poner cuando vi la finca (y que si no me hubiesen dejado hacerlo, ahora confieso, no habríamos elegido), había quedado espectacular, un brindis, sentarnos a cenar, hablar de lo bonito que estaba todo con nuestros padres, pasear por las mesas a saludar, hacer que Pedro engullese el postre, ver una nueva sorpresa que nos habían preparado nuestros amigos, terminar de saludar, empezar el baile sin baile, los cientos de fotos en el fotomatón, el baile improvisado de Grease que todavía emociona a mi amiga/compañera Andrea, unos cuantos mojitos, la purpurina que se le fue de las manos a Patricia (menos mal que luego la entretuvimos con otras cosas), mis kits anti-resaca y las hamburguesas de McDonald’s y… ¿Ya? ¿Cómo que ya se ha acabado?

De pronto eran las 6 de la mañana, no daba crédito. ¿Cómo puede ser todo tan rápido?

Y luego, ya veis, un mes después, casi, sigo rememorando cada minuto, intentando descubrir más historias, las que te cuentan los demás y es como si ese día siguiese creciendo.

Y, no sé vosotros, aparte de todo eso, creo que, de pronto, hacerte mayor y decirle a tu amor que esto es para toda la vida y por qué lo vas a querer siempre es algo que pone la guinda a toda la historia. La boda debía ser entre dos personas pero al final fue de los 120 que nos reunimos ese día, y para mí ese es el mejor motivo para casarse.

Fotón, también de Nuria

5 Comment

  1. Chulísimo Ari ¡enhorabuena! leer esto da alegría, y ganas de boda ¡casaos todos!

  2. ¡¡Felicidades!! Te pasas lo que se siente como media vida preparando tu boda y luego se pasa en un suspiro, es una pena. Pero sí, casarse es lo más 😉
    http://bodasentretules.com/

  3. Enhorabuena!! 😀

  4. Ya verás cuándo tengas las fotografías… ¡Sigue disfrutando de los recuerdos!

  5. Muchas felicidades! casarse es lo máximo, es un día que recuerdas siempre y el tuyo fue espectacular!!!

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