A 5 días de mi boda: cosas que han pasado y que no han pasado

Este sábado… ¿Qué haces? Yo, casarme.
Lo normal que llevas preparando año y medio (en tu cabeza un lustro más, aproximadamente) y que en un día, puf, se pasa. Entiendo mucho a Kate Moss cuando se puso a hacer una boda de tres días. Eso y que quizá las montañas de coca no se gastaron tan rápido como ella pensaba.
En fin, que a cinco días de casarme empiezo a pensar la cantidad de cosas que me había propuesto y que finalmente no han pasado: en mi locura Pinterest solo se me ha quedado una cosa en el tintero, unas servilletas impresas en las que contarle a mis invitados lo que iba a pasar… Pues que se lo imaginen. También ha pasado que me he casado. De verdad. Bueno, de mentira. De mentira legal, ante una concejala, pero una ceremonia así como sin sal, no era la de verdad en absoluto, solo firmamos unos papeles que tienen validez ante la ley pero bah, minucias. Luego fuimos a comer arroz y eso es bastante celebratorio, pero también hoy he comido arroz a la cubana y solo era lunes así que tampoco nos volvamos locos. Lo que sí comí el otro día fue unos panzerottos. Yo ya los había probado en Milán y ahora los hay en Madrid en un sitio que abrió ayer mismo (soy una trendsetter, veremos cuando me case si pierdo el estatus), se llama Barivecchia y está en Huertas, no dejéis de probar el de cebolla y el de nutella, otro rollo. También comí otro día en otro italiano y me dejé el móvil. Lo cuidó toda la tarde David Moralejo que es alguien a quien admiro mucho y no solo porque me rescatase el teléfono, me venía de antes. Ahí me di cuenta de que quizá empezaba a estar nerviosa. Dejarme el móvil, vaya ocurrencia. No he adelgazado nada. En año y medio. He estado muy ocupada haciendo cositas DIY de novia y dieta entre semana y vía libre el finde es una fórmula que no funciona, pero mi vestido es precioso y me adelgaza, no quiero imaginar la maravilla óptica que crearía si fuese negro. Es precioso, estoy enamorada de él. Me casaría con él. O sea, me caso con él puesto pero quiero declararle amor infinito a ese vestido, ahora me debato en el después: ¿guardarlo en un armario y que nadie lo vuelva a ver? ¿cortarlo para reusarlo y que pierda su esencia original? Ay, problemas del primer mundo, qué angustiosos sois. He hecho mesas, he deshecho mesas, he sumado invitados, los he restado. La gente se comporta muy raro con esto de las bodas: ¿te he invitado? Es porque te quiero, y quiero que vengas, no le des más vueltas. Pero bueno, como invitada también sé que a veces no tienes esa sensación así que soy comprensiva y entiendo a todos. Y, bueno, al final del todo me he puesto nerviosa. Tanto que no soy capaz casi de editar este texto porque tengo las pupilas dilatadas… ¿Será amor?

3 Comment

  1. Go! Ari, Go!
    Los dramas del invitado del primer mundo, si es cierto que como invitada se siente, y como anfitriona no.
    Adelgazar para la boda es una sandez. Total, entre anunciaciones y celebraciones previas te pasas el día de comidas y cañas.
    Y qué coños, luego a ver si no te vas a reconocer en las fotos.
    Disfruta y luego nos cuentas 😉

  2. Tu estarás histérica de los nervios, pero yo me he reído leyendo el post y solo espero que te vaya muy bien y que el sábado lo disfrutes y te olvides de todo lo demás, porque muchas veces se nos olvida, pero lo importante de ese día es disfrutarlo.

    Y esto no lo leas hasta el sabado… ENHORABUENA!!!!

  3. Qué emoción! a 3 días de tu boda ya, el tiempo pasa volando; disfruta tu día como una loca, toma fotos de todoooo y olvídate si no sale todo como lo habías visualizado en tu mente. ¡¡¡Mil felicidades!!!

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