jueves, enero 31, 2013

Mis looks favoritos de 080 (favoritos por feos, claro)

He mentido un poco en el título.

Lo sé, lo sé, lo sé, lo sé... soy una vendida. Con tal de hacerme la graciosita en el título me vuelvo to' crazy y me invento lo que sea. Soy la típica periodistilla que busca el titular chachi y se olvida de que ha de ser descriptivo. Me ha faltado poner que eran "looks cool" para rizar el rizo de lo anglosajón pero, oye, que esto no es la portada de un suplemento femenino una revista femenina cualquiera.

Y es que, es verdad, he elegido varias fotos de 080, pero a decir verdad no todo lo elegido me parece feo, sólo llamativo. Le he dado vueltas y vueltas y no salía nada chisporroteante para titular así que, aquí me tenéis, medio post explicándome (o algo así).

El caso es... que al lío:




Querido Manuel Bolaño: poco puedo decir de la combinación vestido (ESE vestido) y pantalón. Los flecos y los zapatos de Maripaz me parecen el toque que SIN DUDA le estaba faltando. Ahora, que lo que sí que te voy a decir (hemos venido a jugar) es que no entiendo muy bien el homenaje al primer Davidelfin con la cara tapada. Puedo ver la tela deshilachada y, mira, que no, que no hay por dónde cogerlo.




Cosas que yo no concibo: tener piernas tan delgadas que se te caiga la goma que la estilista te había colocado como detalle. Si acaso, concibo que la goma se quede holgada o que estalle.

Cosas que ni mi novio ni ningún novio va a concebir (y, ojo al juego de palabras: poco vas a concebir con ellas) (había avisado): que le digas que ese pantaloncito ideal que te has puesto es lo nuevo de TCN. Ni siquiera aunque des pruebas irrefutables (como que es de color morado grisáceo y no color carne, el color universal de la lencería de mujeres de más de 40 años) podrás convencer a nadie de que la prenda no se la has robado a tu abuela. Aunque no tengas abuela será difícil tarea, aviso.




Esto va para Custo: te has traído a River no ya desde NY, que es donde vivía cuando su novia era de Madrid y todavía tuiteaba en español, sino desde la mansión Hilton de Los Ángeles. Es posible que lo hayas traído para convencer a las seguidoras de Paris de que tu marca sigue molando tanto como cuando era el look prefe de Rachel Green en FRIENDS. Ok, estupendo. Pero, al menos, y ya que el chaval se lo curra y se ha hecho miles de kilómetros, no le pongas trescientas capas de ropa, hombre, y déjanos ver su tableta de chocolate, que de cuello para arriba ya lo vemos en sus millones de fotos en Instagram.




Misterios misteriosos (y no es envidia, ojo) (bueno, un poco sí pero de verdad que digo esto como alguien que ha pasado horas cortando fotos de Bar Refaeli): ¿cómo una mujer espectacular, con medidas lo suficientemente proporcionadas como para posar constantemente en ropa interior, puede tener una especie de papqda en el moflete que le hace doble cara a la mínima sonrisa? A su vez, ¿por qué hay muchas fotos en las que parece que Bar tiene un poco de pelusilla a lo Picapiedra? ¿Es inevitable hacer el chiste malísimo de que ahora tiene Bar-ba?

Sigo: ¿quién fue el listo que puso primero a desfilar a Desigual y al día siguiente, casi a la misma hora a Custo? ¿Esa persona no entiende que en las fashion weeks los días se confunden y uno puede acabar pensando que está viendo el mismo desfile dos veces?

Y termino: ¿es que creen en Desigual que su público objetivo, ese que llena sus tiendas, capaz de comprarse sus coloridos abrigos, pensará siquiera remotamente alguna vez en combinar sus prendas con unos guantes? Me parece que a alguien le hace falta tener claras las cosas y no es a mí...




Finalizo con esta idea SÚPER BUENA de Josep Abril. Unos pantalones que no habíamos visto nuncMARGIELA PARA H&M. Como sientan tan bien y se han vendido tanto, pues eso. Pero vamos, que buen rollo y pasarela súper innovadora y tal.

Todo guay.

lunes, enero 28, 2013

Jon Kortajarena no irá a Cibeles (ni yo tampoco)

La Merche, por segunda edición consecutiva se queda muda. Porque todos sabemos que los vítores y los aplausos solo tenían lugar cuando Jon Kortajarena pisaba la pasarela, así que esa "tradición" empieza a perderse poco a poco.

Jon K. no va a trabajar en esta edición de MBFWM.


Ojo, no lo digo yo, me enteré de casualidad este fin de semana, porque lo contaba él mismo: "No estaré porque tengo otros trabajos al mismo tiempo."

Supongo que, dado que la pasarela coincide con Londres y Milán, hay desfiles más importantes que Verino. Y lo entiendo. 

[Al menos 080 Barcelona, que se celebra esta semana, no coincide con otras cosas, así que allí aprovecharán para jalearle]

Es una pena porque con tanto cambio insustancial y tan poco cambio de los que importan de verdad (mejores localizaciones, apuestas más arriesgadas, un cambio de rumbo total), poco a poco La Merche va siendo más de lo mismo y encima en versión descafeinada.

Así que podríamos decir que, por todo eso, y muy especialmente por la ausencia de Jon, esta edición no pasaré por Cibeles (que no es lo mismo que decir que tengo un trabajo en el que no comprenderían una ausencia de una semana para irme de desfiles).

martes, enero 22, 2013

¡Sorpresa en el correo!

Como muchos recordarán, hace unos cuantos catarros pedí a una marca (que no pienso nombrar) que se convirtiese en mi patrocinadora.

Salgo a una media de catarro por mes y tengo una masa de fans (mi madre, mi padre, mi gato) como para ser una pequeña líder de opinión en esta materia.

Sin embargo, dicha marca dio la callada por respuesta. Nunca supe de ellos.

Sin embargo, cuál es mi sorpresa cuando recibí en mi casa este envío:


Si la bolsa es rosa, ya me has ganado, pero si encima contienes todo esto...


Servilletas, papel higiénico y, ¡por fin! ¡Pañuelos!

[Sí, tengo gotelé en mi casa. A ver cómo le explico yo a mi casera que está de moda lo nórdico y que esto es muy de Manolo y Benito Corporation o ya de alguien tan hipster y pasado de vueltas que apuesta por los platos de duralex y el sofá de escai (¿cómo se escribe eso?)]

De verdad, no son más que pañuelos y servilletas, ya lo sé, pero me hizo mucha ilusión que alguien acudiese a mi rescate. Porque... No, el envío no fue casual:


A mí Renova ya me ha ganado. Qué atención y, ¡qué pañuelos! Los mentolados despejan la nariz que da gusto, como si fueran un caramelo de esos que te compra tu madre y que tú cuando te independizas ya no sabes ni dónde buscar y entonces llamas a tu madre para que te los envíe pero ella ya se ha olvidado de cualquier vínculo emocional y, o bien pasa de ti y te dice: "Oye, ¿en tu barrio es que no venden?" o  bien te los manda con miel. CON MIEL, el mejor acompañante de la menta después de los After Eight. Claro.

Lo dicho, Renova, FAN.

miércoles, enero 16, 2013

Una historia con final feliz... Pero, ¿y el principio?



Es, desde hace dos días, la noticia más leída de elmundo.es. Yo misma tuve que entrar a verla cuando vi el titular y sigo comentándolo con los que me rodean.

¿Cómo puede ser?

Os pongo en antecedentes:

Sabine, una mujer belga de 67 años con una piel que ya quisiérais muchas, iba a recoger a un amigo a la Estación del Norte en Bruselas, a 150 km de su casa. Puso su GPS y, no se sabe bien cómo, acabó a 1450 km, en Zagreb (Croacia).

Dos días y pico de viaje, varias señales en idiomas extranjeros después se dio cuenta de que se le había ido la pinza. 

Suponemos que volvió a casa (el hijo había puesto una denuncia de desaparición) y todos felices comieron moules frites gofres bombones cerveza Manneken Pis perdices.

La gente, lo que está pensando globalmente y en la propia cara sin arrugas de esta señora, es que se le ha ido la cabeza (eso, o miran su foto con lástima y piensan: "Pobre, seguro que está enferma").

Reconozco que yo he sido de los dos bandos: primero pensé que era posible, dado que mi madre es una despistada consumada y reconocida (creo que ya lo he contado alguna vez, son muchos años de blog, dos veces hizo lentejas sin echar las propias lentejas) y luego pensé que, visto que me resulta imposible imaginar a la señora viendo señales de tráfico diferentes a las suyas o parando a repostar sin darse cuenta, debe de estar enferma.

Pero no quiero ser ese tipo de persona. Quiero pensar que, detrás de esta historia, hay algo más, y estas son las posibles opciones que se me ocurren:


  • La mujer realmente quería ir a Zagreb. Vio un "Belgas por el Mundo" en Croacia, la gente se rió de ella diciendo que lo que muestran esos programas no es real, que todos son arquitectos y ricos y que en realidad a los que fracasan no los enseñan, se lió la manta a la cabeza, cogió su coche y se fue. A lo loquis.
  • El hijo, en realidad lo que quiere es meter a la madre en una residencia. Pero ella, que se ve todavía tan joven, ¡y con esa piel! Dijo que de eso ni hablar. Se fue lo más lejos que pudo pero se dio cuenta de que en Croacia lo único dulce que iba a encontrar es el strudel y, mira, no podemos comparar el chocolate con belga con nada en el mundo, así que Bélgica wins, Croacia no.
  • Otra opción es que, viéndose tan joven como parece en la foto, Sabine se dijese: "Pues todavía se podría" y se fuese a buscar novio. Pasó por Alemania pero no había ni un hombre, están todos en Mallorca, Marbella y Tenerife poníendose rojo carabinero. La respuesta, después de eso, estaba clara: 


DAVOR SUKER
[Si Ana Obregón estuvo con él, algo tendrá]

  • El amigo que iba a buscar... En realidad, ¿quién era? Mi teoría es que era un noviete de internet, al que enseñó una foto y le dijo que tenía 40. Luego, asustada, y viendo que el hombre era real y que se iban a conocer de verdad, le dio miedo que viese su casa llena de tapetes de ganchillo, siete gatos y visillos estratégicamente colocados para poder cotillear al vecindario. Podría haber cambiado todo eso, pero prefirió huir.


¿Cuál es vuestra teoría?


martes, enero 15, 2013

Yo, periodista

La vocación es una mala amiga. Un 'false friend', como cuando estudias inglés, y hay palabras que parecen tus colegas pero, ay, mejor no te fíes ni un pelo.

No me entendáis mal: la vocación mola, pero la realidad a veces se empeña en que la demos de lado. Como la vida misma.

Sin embargo, siempre está presente, incluso cuando menos lo esperas...

Llegas de un largo día de trabajo (siempre son largos: en España no se concibe la jornada intensiva y en Madrid son imposibles los traslados de menos de media hora), te pones tus botitas de estar por casa pantuflas, abres una Coca Cola Zero, coges la manta porque en tu casa es invierno todo el año, enciendes la tele y...




[Obviamente, lo que ves es la serie, con el tráiler sólo llenas 2 minutos de tu tiempo]

Vale. Estoy de acuerdo en que es irreal totalmente y MUY americana.

Pero ves "The Newsroom" y, si esa vocación sigue ahí dentro, como un gusanito paseándose por tu cuerpo a la espera de encontrar su momento (un poco asquerosa esta comparación, la verdad), piensas: "OMFG, ¡quiero ser periodista!"

PD: En serio. La serie es muy buena. El hecho de no acercarse a la realidad ni por un poquito y tener ese discurso americano es, para mí, otro de sus encantos. Sus personajes son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados.

PD1: Para que luego digan que los bloggers no sabemos hablar bien de las cosas sin no nos pagan. ¡Aún no he recibido ni una llamada de su creador, Aaron Sorkin!

PD2: El título que me ha salido supongo que es un recuerdo de mi último trabajo como periodista.

PD3: Una curiosidad friki: el actor que hace de Will McAvoy, el protagonista, es el mismo que compartía planos con Jim Carrey en "Dos tontos muy tontos." Aquí, la prueba.

domingo, enero 13, 2013

Yo protesto por... La suerte

Dicen que la suerte hay que trabajársela pero, ¿qué pasa si te la trabajas y aun así ésta no se digna en aparecer por tu vida?

¿Qué os puedo contar de esos cientos de rituales que existen para atraerla?

Yo me suelo apuntar a los más fáciles (y posiblemente los que hagan el mismo efecto que cualquier otro). y, la verdad, he de protestar por el poco efecto que hacen.

A saber:

Cuando tenía 15 años decidimos, no sabemos muy bien por qué, que cada vez que estrenabas algo tenías que pedir un deseo. Repito: 15 años, primeros tiempos del Bershka, ropa más que barata. A veces nos juntábamos con veinte cosas con las que pedir deseo... Porque, ah, es importante, también valía con la ropa de tus amigas. Tenías que tirar ligeramente la prenda (fácil, porque era todo lycra) de la 'estrenadora' y pensar con fuerza en lo que quisieras.

Generalmente, en que Fulanito te quisiera para siempre... Nunca lo hizo, con suerte para ti porque ahora está calvo, tiene barriguilla y la crisis de la construcción ha hecho estragos.

Un poco más mayores (a los 16 o por ahí) decidimos que había que darle un beso al mini de calimocho antes de matárselo (Traducción: darle un beso al vaso gigante de vino con coca cola antes de bebérselo por completo). Pero ojo, no en cualquier sitio, en el culo del vaso. Y con este beso, otro deseo, ¡que no se diga! ¡Si son gratis! Luego había que coger las pajitas y acabarlo entre todas porque si no... Si no, ¿qué? Algo terrible pasaría, seguro, nada comparable al dolor de cabeza que ponían ese vino peleón y el frío de los hielos.

Si pillaba en época de exámenes, había que desear aprobar, aunque fuese sábado. Claro que época de exámenes y noche de fiesta no podían atraer nada bueno y mucho menos suerte. ¿O sí?

Ahora ya, que no estreno tanto (...) ni me 'mato' minis (ni beso el culo de un vaso que a saber dónde ha estado ni siquiera bajo coacción), tengo un nuevo ritual: pedir un deseo cada vez que veo en mi reloj las 11.11. ¡Y lo veo mucho! Según Estefanía Tacons esto es síntoma de que me aburro mucho, yo lo llamo simplemente SUERTE. Tanta, que he decidido extender la regla a todas las horas similares: 4.44, 1:11 (se parece, en realidad), 5.55... ¿Quién sabe?

Sobre lo que pido, ya os lo digo... Tampoco se ha cumplido (y no os lo cuento porque entonces no se cumple... a veces el sistema se vuelve enrevesado). Planeo inventarme otra historia para conseguir el doble de fuerza pero, de momento, y reflexionando sobre ello, protesto:

¿Por qué no existe de verdad la magia y se cumplen las cosas sólo por desearlas mucho? 


viernes, enero 04, 2013

Envolver regalos bonitos y baratos

Ahora todos tenemos ya los regalitos... Aunque, bueno, supongo que hasta el sábado estaremos todos a la carrera con las compras de última hora, ¿no? Sólo espero que no seáis como esos padres que dejaron a los niños en la cabalgata y vinieron corriendo al Corte Inglés en el que yo trabajaba a las 12 de la noche a llevarse todo lo que pudiesen porque no tenían NADA todavía.

Lo que decía: como quiero pensar que ya tenéis los regalos preparados (y si no, mirad mi post de ayer), hoy vamos a pensar en envolverlos.

De hecho, tenía planeado hacer un taller en Madrid viendo que es algo que se me da bien en la vida, pero se me echó el tiempo encima, ¡y eso que ya tenía parte preparada! Me fui con mi madre el día de Navidad a dar una vuelta por el campo (no somos muy de eso, y se notó, casi se me cae por una ladera... Menos mal que teníamos la ya famosa MADRESELVA y se pudo agarrar a ella, ¡vale para todo esta planta!) y recogimos hojitas, ramitas, arbustitos y todo lo que fuese verde. ¡Todo gratis!

He envuelto todos mis regalos con papel de embalaje, cintas, washi tape, lazos, pegatinas y con todo lo que recogimos me ha quedado con un rollo campestre muy chulo (prometo foto).

Como soy consciente de que no todo el mundo tiene este don, y como guardo sistemáticamente todos los enlaces que tengan que ver con esto (mi lista de Favoritos es un caos), os voy a dar algunas ideas que he visto por ahí:



En El Tarro de ideas hay un montonazo de ídems. Este transfer con celo de embalar me encanta. ¡A ver si me da tiempo a hacerlo!


De aquí me quedo con dos cosas... Bueno, tres: una, la idea de regalar una libreta personalizada (súper fácil), dos, copiar la misma idea y pintar sobre el propio regalo (lo que le falta a los míos, algo sosos con el papel de embalar) y tres, envolver tan bonito como lo hace ella. En la foto no lo veis, pero en su tutorial sí.



Pompones... ¡Tan apañaos! Yo he puesto uno en uno de mis regalos y me ha quedado algo sosillo, quizá esta noche haga alguno más...



¡Ojalá pudieran ser así! [Pero es que no tengo vaqueros de sobra ahora mismo]


Deben estar los chinos de todos los barrios flipando con el aumento de ventas de blondas. Yo no consigo encontrarlas sueltas (sin plato de plástico), y dice Cristina Piña que ella las tiene de Tiger, pero yo no las he visto...



Si no lo copio ahora, caerá el año que viene, seguro.


Con imaginación... Mmmm... whopper...



Y este, por ejemplo, va de reaprovechar la malla de los limones y las naranjas. ¡Mola!

Ya veis que por ideas baratitas no será... ¡No quiero ver ni un solo regalo triste con su papel del chino y una pegatina de "Espero que te guste"!

jueves, enero 03, 2013

Regalo barato y gourmet

Me da igual que no tengáis dinero.

Me da igual que no sepáis ni encender la vitro.

No hay excusas.

Si vienen los Reyes Magos, todo el mundo tiene que tener un regalo.

Os vais a meter a la cocina como que me llamo Araceli Mari Bradshaw.

Porque nada se aprecia más que un regalo hecho con cariño y a todo el mundo le gustan los productos gourmet (a ver, ya supongo yo que todo el mundo no... A los que no les guste comer supongo que este regalo les traerá al fresco. A esos, un vasito de agua, y marchando).

Os voy a dar algunas recetas de cosas que ni siquiera encontraréis en las tiendas, que son fáciles, y que os van a quedar genial si las envolvéis bonitas y les colgáis etiquetas chulas (Indara tiene un montón para imprimir).

Podéis regalarlas una a una, algunas de ellas o todas juntas. Vosotros veréis de cuánto tiempo disponéis y a cuánta gente regaláis...

SweetHoneyBunny
 Si no se os da bien la cocina (o no tenéis tiempo) (o tenéis un horno de juguete como el mío), os propongo regalar el preparado de galletas más fácil de la historia. Podéis variar la receta en función de lo que tengáis a mano... Dice Shopaholic (a la que le regalé lo mismo este verano), ¡que salen buenísimas! [A mí no me dio, claro]


El rincón de Bea
 Más fácil todavía: preparado para hacer capuccino en casa. Café soluble, leche evaporada, cacao... ¡Todo lo venden en Mercadona vuestro súper más cercano!

Picky Palate
Vale, estoy de acuerdo en que no es el carbón más fiel a la realidad de la Historia, pero no necesita horno y, ¡seguro que más de uno se lo merece por malo! [Lo mejor es que está bueno, aunque todo esto sea una gran contradicción]

Sugartremens
 Yo había hecho ya azúcares aromatizados, pero estos me han conquistado... ¡Lo hay de sabor tarta de manzana! ¡Qué rico!

Webos Fritos
Si a tu regalado le encantan los aperitivos, ¿por qué no le preparas una cestita con tus propias patatas fritas caseras, aceitunas y una buena cerveza artesanal? [Hay máquinas para hacer cerveza en casa, pero vamos, que tampoco hay que volverse locos, que quedan dos días, podéis comprar una de las muchas que hay ahora en el mercado, están de moda]

Hogar Útil
No hay regalo más sencillo y más aparente: compras unas botellitas en el chino, las limpias (importante), y las rellenas de aceites de varios sabores. Si tienes una caja de madera, quedarán chulísimas, pero envueltas todas juntas y atadas con un lazo también quedan fenomenal.

Un domingo en mi cocina
Esta es para nota: si a mí me traes unos buenos mejillones escabechados con una barra de pan y/o las patatas de antes... LLORO.

Gastronomía vegana
Otra de esas ideas fáciles y resultonas, también puede ser un pack de varias. Sales aromatizadas y pensadas para diferentes platos. 

Venga, decidme que os vais a animar o que por lo menos os lo guardáis para futuros regalos... ;)


Una tarde de compras... ¡Y sorteo!

Primero, como siempre, os cuento mi vida [no sé qué ley no escrita dice que hay que dejar el sorteo para el final, pero yo la sigo aunque soy consciente de que vais a bajar la barrita lateral hasta llegar a lo importante.]

Cuando me hicieron una propuesta de Cabify (ese servicio de transporte privado en coches güenos que cuesta casi como un taxi) no me lo pensé dos veces. 

Tal cual:

Cabify: Bradshaw, te vamos a recoger donde quieras y...

Ari Bradshaw: ¡ACEPTO!

Cabify: Espera, pero es que hay m...

A.B.: No, no, me da igual, con tal de que me recojáis en el trabajo, LO QUE SEA.

Cabify: Ya, pero es que además te llevamos a Enfant Terrible.

A.B.: ¡Anda! ¡Pues si ahí hay ropa de la Piña!

Cabify: [Un poco mosqueado] Por favor, ¿nos dejas acabar? Allí puedes elegir lo que quieras: algo para ti y algo para tus lectores...

A.B.: [Pensando, claro, porque a ver quién se atreve a meter baza] ¿Lectores? No seré yo quien le diga a este hombre que yo no soy la Missatlaplaya...

Cabify: Y luego te llevamos a casa.

A.B.: Lo dicho, ¡acepto!


Y ahí tenías al conductor de Cabify, esperándome en la puerta del trabajo, y chupándose EL atascazo por mí. Yo mientras, como una reina en mi cochazo.

Y ahora veremos en imágenes mi paso por Enfant Terrible:


Andaaaaa... Holaaaa... ¿Iba a haber fotógrafo? ¡Gracias por avisarmeeee!


Uuuh, Mari, qué de bisutería. Esto es to' weno, ¿no?


¿Necesito un sello para papel nuevo o no lo necesito? ¿Le pregunto a Baballa o pienso, a lo Shopaholic, que es una inversión?


Empiezo a tener algo de calorcete con mi abrigo hiperabrigado...


Si yo hubiese sabido que iba a hacer esto hoy (me cambiaron una reunión), me paso la plancha. Tengo una GHD, que no penséis que soy pobre ni nada de eso.


Este invernadero ya me lo cogía yo, ya...


Ay, hola.. [La Cristina Piña en su propio corner... ¡celebrity!]


Mira, estas son mis sudaderas, que ya sé lo que te ha dado a ti por ellas. Las tengo baratitas, nena... ¡Me las quitan de las manos!


Queridos lectores, aquí pueden apreciar la caja en la que va metida la sudadera Piña... ¡Me la llevo!
Todo esto está muy bien, pero... Voy a avisar a mi Cabify, que mañana madrugo y me quiero ir ya a casa.



Y hasta aquí, amigos, mi posado pactado.

Después es cuando tú avisas a tu conductor y la aplicación te va diciendo por dónde va, el tiempo que le queda, ¡y cuándo está en tu puerta!

Por cierto, un trayecto que con un taxi suele salir por 11 euros costó 13 con Cabify, así que la diferencia es mínima en comparación con la comodidad (me dijeron por Twitter que ir al aeropuerto y por la noche es incluso más barato porque no añaden extras... probaré).

Y ahora... Lo bueno.

Como veis, me cogí la sudadera de Cristina Piña porque soy muy de sudaderas, porque esta tiene un humor muy Bradshaw y porque ya le tenía echado el ojo en su web (aunque luego delante suya me hice la falsa en plan "ay sí, no sabía nada..."). Y os la voy a regalar (bueno, la mía no, que ya está usada, sino otra nueva).




¿Qué hay que hacer?

Registrarse en Cabify a través de este link (¿Por qué este y no otro? Porque os dan 10 euros de mi parte -cómo soy- y porque esa será vuestra participación en el sorteo)

Tal sorteo acaba con este año, el 31 de diciembre a las 12 de la noche (en cuanto salga Cecilia a dar las campanadas y posiblemente a destrozar otra obra de arte que no interesaba a nadie). a lo largo de esa semana haré el sorteo, en cuanto tenga los datos, para intentar que os llegue justo con los Reyes Magos.

¡Suerteeeee!

RESULTADO DEL SORTEO

Muchas gracias a todos... ¡Habéis participado un montón! Aquí está la lista:




Y aquí... ¡La ganadora!




María José, me parece que no te conozco (a no ser que tengas un nick que no tenga nada que ver con tu nombre, que todo puede ser), así que ponte en contacto conmigo en el correo del blog, por Twitter o paloma mensajera.

Al resto, recordaros que gracias a esta acción, la primera vez que utilicéis el servicio de Cabify, os regalarán 10 euros: podéis verlos en el apartado de invitaciones de la web. Haciendo scroll al final del todo veréis ver el siguiente mensaje "Tienes 10 Créditos Cabify por un valor total de 10€".

¡Yo ya he vuelto a probarlo!


miércoles, enero 02, 2013

¿Qué haría yo con 100 euros? ¿Qué harías tú?


La pregunta está clara, ¿no?

Es lo mismo que me preguntaron desde Coca Cola, supongo que saben de mi tendencia a gastar (no olvidemos que soy una Bradshaw y muy amiga de Patricia Rodríguez, más conocida como Shopaholic o la chica de "cómpralo, es una inversión.")

Pero, por una vez, no voy a gastar en mí (qué mentirosa, en Navidad nunca gasto en mí, pero me gusta dármelas de egoísta) y voy a pensar, como han hecho en Coca Cola, en los demás.

Cada Navidad recuerdo los dos años que pasé de empaquetadora (sé que muchos de vosotros también lo recordáis) y pienso en esa gente que, como yo en mi vida antes del Cursillo (a. d. C), no sabe envolver. Gente que pone mucha ilusión en el regalo y ve que, con la crisis, muchas empresas han recortado en papel y en manos expertas.

Por eso cogería esos 100 euros y me plantaría en medio de la Puerta del Sol, con papeles, lazos, adornos y todo lo que surgiese (con 100 eurazos fíjate si me da) y, no sólo envolvería los regalos de los demás sino que les enseñaría cómo hacerlo bonito y barato.

Pero, claro, eso es para los que ya han gastado, me diréis. Así que tengo otra idea: cogería los 100 euros y compraría pequeños regalos de 1 ó 2 euros y un día como hoy, en el que las fiestas están acabando y muchos volvemos a la cruda realidad del trabajo y los madrugones y los dejaría, a modo de sorpresa, en los vagones de la Renfe y el metro. Seguro que más de uno sonreía y, creédme, a determinadas horas y con ese panorama, sería un grandísimo triunfo.

Ahora os toca a vosotros responder: ¿qué haríais con 100 euros? No lo penséis, ¡os los regalan!

Por cada compra de Coca Cola os dan una participación (no es por nada, pero muy complicado no es, no concibo una celebración que se precie sin, al menos, una botella - a no ser que seas Estefanía y su marido que no la conciben sin 10-) y la oportunidad de ganar 100 euros cada cinco minutillos (las bases se pueden leer aquí).

¡Suerte a todos! Y vigilad vuestros asientos en el tren, ¡nunca se sabe!





martes, enero 01, 2013

Carta de la directora ** Enero 2013 ** y #ariprotesta

Querida amiga:

Escribo esta carta mientras en mi casa suena el concierto de Año Nuevo (no porque lo haya puesto yo, desde luego, todos sabemos que mis gustos, refinados, encajarían más con el Concierto de los 40 Principales de Año Nuevo).

Comienza 2013 y, sin embargo, todo sigue igual. No se ha acabado el mundo y sigue siendo Navidad. Algo que, por otra parte, nos sigue distinguiendo de nuestros colegas europeos: ellos ya se disponen a recoger hoy toda su decoración, esa locura de escaparates, mientras que nosotros mantenemos la ilusión unos días más, aunque parezca un poco fuera de lugar, como una extensión de garantía.

A pesar de ello, esa es de las pocas cosas que me gustan de la Navidad actual (y lo digo ahora que casi ha terminado, con conocimiento de causa). Al contrario que mis compañeras directoras, no voy a decirte todo lo bueno de ésta ni cómo tienes que aprovechar para compartir todos tus buenos deseos.

La Navidad no mola porque:


  • Ya no es como antes. Y no porque de niño lo vivas con más ilusión sino porque ya no hay especiales de Martes y 13, ya no jugamos con mi abuela al bingo apostando pesetas, no llenamos la casa de confeti y serpentinas, no tenemos 20 días de vacaciones, no hacemos cadenetas de papel con mi madre para decorar la casa, no me pongo un vestido recién cosido por ella repleto de lentejuelas, no canto ni un sólo villancico y sólo pongo los que suenan en inglés (mucho más cool, pero frío)...
  • Porque todo supone un problema: dónde cenar y con quién, cómo pasarás la Nochevieja aunque no te guste, cómo compaginar todo esto con el trabajo, a quién te toca regalar en el amigo invisible y qué complicado es todo, dónde y cuándo se hará la cena de empresa, de equipo, de amigas, de universidad, de amigos de tus amigos...
  • Porque no somos americanos: y no ponemos el árbol cantando y mojando marshmallows en chocolate. Tenemos turrón, que también suma kilos, pero luce mucho menos.
  • Porque ni siquiera las reuniones familiares son como las pintan: no hay esas legendarias broncas entre los que se juntan. No hay felicidad extrema pero tampoco dramas y eso hace muy difícil el conseguir una Navidad memorable.
En fin, querida amiga, podría seguir, pero te lo sabes. Y en el fondo de tu corazón, sabes que esto tiene que cambiar. No creo que 2013 sea el año en el que salgamos de la crisis, la gente sigue pensando que un hada mágica vendrá a sacarnos de ella, pero tenemos unos 350 días (si no eres de los que empieza a decorar en octubre, que también los hay) para conseguir que las Navidades cambien. Llamemos a todos esos cerebritos que ya han emigrado lejos de España y que nos busquen una solución.

¡Feliz año!