Vamos a ser sinceros: por más que nosotros organicemos una excursión por el campo, un paseo por la ciudad o cualquier cosa que no incluya un techo, va a llover este fin de semana.
En concreto, yo tenía planeado hacer una ruta del Madrid oculto (que le regalamos a mi amigo Sergio en Julio y justo íbamos a gastar cuando caen chuzos de punta... Pues no tiene ninguna lógica), así que el plan tiene que ser indoor.
Yo ya no puedo, porque ya lo he hecho, pero esta es mi recomendación para este fin de semana: leer el nuevo libro de Màxim Huerta, "Una tienda en París".
Ahora diréis: "Ari, te hemos visto por Twitter, ejerces de fan suya, porque te cae bien, y además nos lo recomiendas porque has estado en su casa." Pues... sí y no. Sigo a Màxim prácticamente desde que me registré en Twitter porque creo de verdad que es uno de los "famosos" que mejor la gestiona: es cercano y permite que mucha gente llegue a conocerlo, traspasando la pantalla de la televisión.
De ahí que, cuando nos invitó a su casa a merendar, aceptase con los ojos cerrados (esto es una expresión, y un decir, porque si llego a mandar un mail de respuesta con los ojos cerrados, teniendo en cuenta que a veces confundo las letras incluso con ellos abiertos, a lo mejor habría llegado el mensaje en klingon).
Luego, vi la casa, vi que él era tal cual se muestra en Twitter y me enamoré. [Tanto, que le propuse mudarme allí a vivir... Igual es un poco excesivo conocer a alguien y proponerte como okupa, pero yo soy así]
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| ¡Regalos de lectores! [Su anterior novela se llama "El susurro de la caracola", todo tiene sentido si lo piensas y miras la foto fíjamente y sin marearte a pesar de estar movida] |
Pero es que previamente ya me había enamorado un poquito, y no de él ni de la casa. Ni siquiera de otro hombre (con lo que soy yo), sino de su libro, el que ahora os recomiendo.
Para que veáis cuán sincera soy, a pesar de todo lo dicho anteriormente, era la primera vez que leía un libro de Màxim, y ahora estoy prácticamente acabando el primero, "Que sea la última vez..." [Entre primer, últimos, primero, etc, me ha quedado un juego de palabras aquí que flipas]
Supe que "Una tienda en París" me gustaría porque, según comienza a describir Madrid noto que es un Madrid muy real, el que yo vivo y que tanto me gusta, símbolo inequívoco de que Teresa, una de las dos protagonistas del libro y yo, íbamos a compartir visión.
Su argumento... Es mejor que no os desvele nada de verdad, que todo os coja tan por sorpresa como a mí, pero podremos dar unas pinceladas (y en esa palabra va la primera pista, lo que os digo, cómo me gusta jugar con el lenguaje): dos protagonistas, Teresa y Alice, dos ciudades, Madrid y París, dos épocas, Kiki de Montparnasse, Coco Chanel, artistas... Y un cartel, concretamente, éste, el que propicia muchas cosas en el libro y... ¡El libro en sí mismo! [Màxim comenzó a pensar en él hace tres años, justo después de encontrarlo en un anticuario de París]
Por cierto, que me lío yo solita a hablar del libro y no os digo mi propuesta de plan, que es, básicamente, repetir el mío del fin de semana pasado:
Coger el libro, encender una vela (si es la que os enseño de Olivia Soaps, que inunda toda la casa con su olor, mejor) y tener preparados unos macarrones con queso (receta de Martha Stewart) para alimentar no sólo el alma y el espíritu sino el michelín, que ya sabemos que los hidratos por la noche son mal pero si son en fin de semana no cuentan.
Ahora, si tenéis alguna propuesta que hacerme vosotros dado que yo el libro ya me lo acabé, será bienvenida...