miércoles, noviembre 28, 2012

Las mejores compras no son de ropa

Que conste que no me han pagado. Ni me han pedido que hable de ello. 

"Porque eres una Bradshaw" me dijeron.

Y recibí tres cajas repletas de sorpresas.




No quiero desmerecer a aquellos que me hayan hecho envíos en el pasado ni a los que me hagan (espero) en el futuro, pero si me mandas a casa kilos de comida 'gourmet', tuppers (cuando llevo unas semanas aciagas en las que mi comida ha decidido expandirse por todos los bolsos que tengo), vinos para que olvide mis penas y hasta una plancha para que me haga las verduras cuando haya cogido tres kilos gracias a todo lo anterior, ME HAS CONQUISTADO.

Vamos, que no pido matrimonio porque todavía estamos por saber si a Paloma de la Vega le gusta "Grease" o no y para mí ese es un pre-requisito esencial en cualquier relación.

Porque, sí, todo ello me lo mandó Vente Privée por mi cara gordita bonita. Son precisamente algunas de las cosas que estos días se puede comprar en esta página y os pido encarecidamente que os paséis por cualquiera de ellas: a ver si alguien agota las existencias de Lekué antes de que yo le dé a tramitar mi compra o tendré que llamar a los de "Tu casa a jucio" para que me hagan una casa con cocina con tres kilómetros de muebles, una isla central, garaje, habitación de invitados y vestidor en mis 40 metros cuadrados.







lunes, noviembre 26, 2012

¡Sorteo tuitero!

Como sabéis, no soy yo muy de hacer sorteos. Generalmente me parecen un rollo y la gente (vosotros, yo, el mundo en general) está un poco harta.

Bueno, yo no, porque a mí me suelen tocar, pero entiendo que vosotros no habéis nacido con el don de la suerte y que no me puedo auto regalar en mi propio sorteo porque está feo.

Total, que a raíz de haberos mostrado la manicura semipermanente, contactaron conmigo de la empresa que la lleva. No podían cederme un kit para el sorteo (ooooh) pero que si quería sortear un lote con la nueva colección de Mavala F12/2013.





Como es una marca que utilizo mucho (de hecho, mi top coat favorito es el suyo, con él me duran todos los pintauñas unos días más, algo que se agradece) (y no os voy a enseñar cómo llevo las uñas esta semana que no me lo he dado porque creo que el rollo pordiosera ha dejado de tener gracia), pues he pensado que os interesaría.

Pero lo voy a dejar para mi terreno, o sea, Twitter. Ahí es donde yo me manejo bien bien...

¿Qué tenéis que hacer?

Responder a siguiente pregunta utilizando el hashtag #manicuraMavala y haciendo mención a @mavala_spain (a mí no me mencionéis si no queréis, o si no os cabe, o si DIRECTAMENTE NO OS DA LA GANA):


¿Cómo prefieres llevar las uñas, cortas a lo 'moderno' o largas 'old style'?

El viernes a las 12 de la noche se cierra el concurso. A lo largo del fin de semana, cuando mis labores de ama de casa a la que además le gusta ir de bares, restaurantes y compras me lo permitan, recopilaré los tuits y haré el sorteo.

¡Suerte!

jueves, noviembre 15, 2012

Qué hacer este fin de semana: una escapada humorística


Que sí, que cualquier bar que se precie en España tiene ya su noche de monólogos. Que no, que casi ninguno merece la pena porque no todo el mundo vale y el ‘boom’ este es lo que tiene, que ya nos pasó con OT que todos de repente éramos cantantes.


Está claro que puedes tener una dosis de humor a la vuelta de la esquina de tu casa, incluso a un clic de ratón si sabes deletrear YouTube, pero mi propuesta tiene varios valores añadidos: uno, está hecha con cariño, como las croquetas de tu madre, dos, está en Aranjuez, una de las villas más bonitas de España (no lo digo yo, sino la Unesco, que declaró su paisaje Patrimonio de la Humanidad en 2001), tres, si vives en Madrid está sólo a media hora de distancia (que muchos os pensáis que es Mordor y tardáis más de vuestra casa a la Puerta del sol –especialmente si hay huelga, cosa infrecuente, ya lo sé-), cuatro, es gratis, cinco, estás apoyando a unos jóvenes que mientras están aquí no están drog….

Bueno, creo que ya he dado suficientes motivos y a demás yo sólo sé contar hasta cinco.

Mi propuesta es que vayas a Aranjuez, cenes en uno de sus increíbles bares o restaurantes (no es necesario irse a Casa José o R de la Calle, pero si lo hacéis, id con tiempo, que esto empieza a las 11 y esa gente sirve muchos platos). Las opciones que más me gustan son algo más económicas: El Barín, Casa Delapio, Cheers, Cookery… Cada uno con su estilo, pero todo muy muy rico (si no os fiáis de mí a estas alturas en temas gastronómicos es mejor que dejéis de visitar este blog, os lo digo).

Después, la opción de ocio central: los Viernes Tontos.



¿Qué son? No son qué, sino quienes: un grupo de jóvenes (algunos no tanto) que se juntan por amor al arte… Y acaban creando una serie de sketches divertidísimos, en la línea de los Monthy Python o Tricicle. No son actores profesionales pero de verdad que lo parecen y somos muchos los que repetimos mes tras mes porque lo pasamos muy muy bien.

A cambio, ¿qué piden? Muchas risas, aplausos y, si quieres, una consumición, pero sólo si quieres (aunque ya os digo yo que alternar con una Coca Cola en la mano tiene más gracia).



Una opción divertida y diferente, algo que seguro estaréis buscando y que os convencerá tanto que coincidiremos más de un viernes por allí.

¿Cuándo se celebran? El próximo será mañana, 16 de Noviembre, pero generalmente se celebran el último viernes de cada mes (tienen cuenta en Twitter y Facebook para mantenernos informados), de ahí que haya publicado esta entrada hoy: tenéis más de 24 horas para decidiros.

¿Dónde será? En la Nave de Cambaleo de Aranjuez (Avenida de Loyola 28).

Después podéis elegir entre volveros a vuestra casa (media hora, lo repito) o quedaros a tomar una copa (ya para eso avisadme, pero a Carla de Bulgaria le recomendé el Habana Café y le gustó mucho) y dormir en uno de los hoteles de la ciudad (es un lugar turísitico, no penséis que todo son pensiones de mala muerte, por favor, ¿por quién me habéis tomado? ¡Yo sólo os llevo a sitios con estilo!)

domingo, noviembre 11, 2012

Yo protesto por… La batería de los móviles

En serio. ¿Nadie piensa hacer o decir nada? ¿Es normal que, de mi casa al trabajo, a una hora de distancia y sin tocar el móvil ni para mirar la hora, llegue ya con un 90% de batería?

Que un 90% es casi 100, sí, ¿pero a que si de un mes para otro te reducen ese 10% de sueldo te cabreas? ¿A que si es dinero que te descuentan en una compra te pones tan contento? Ese 10% es poco significante, pero tiene su miga, y si te lo quitan, no te gusta.

Dos horas después la pila que simboliza la batería, la línea verde que te mantiene conectado se va vaciando y entras en crisis.

Si tienes cargador y enchufe cerca, bueno, respiras tranquila, pero si no sabes que no llegarás al final del día con el móvil encendido.

Los quisquillosos pueden decirte que no uses el móvil… Error, sigue gastando. De hecho puedes comprobar que la mayor parte de la energía se la lleva el “Móvil en Espera” (pobre, algunos a veces se quedarán esperando horas a que pase algo).

Otros dirán que quitando el 3G gasta mucho menos. Claro, porque me gasto medio sueldo en un móvil con cámara, internet, redes sociales, correo y todo el pack para acabar teniendo un One Touch Easy. Muy lógico todo.

Entonces tengo la posibilidad de tenerlo todo poco tiempo o no tener nada mucho… ¿Tiene sentido que nadie haya hecho baterías de móvil que duren? No, y, de hecho, sí las hay, pero a alguien le dio por decir que eran perjudiciales para la salud.

No seré yo quien lo contradiga, pero no sé de qué manera unas baterías pueden ser peores que las radiaciones de los teléfonos (por no hablar de los tomates que comemos o las antenas con señal de televisión que tienen algunos junto a sus casas).

En fin, que este tema me mosquea mucho, que nadie se lo toma en serio y nos pasamos la vida corriendo hacia un enchufe o sufriendo porque no lo tenemos cerca.

Sí, efectivamente, somos adictos, pero, ¿quiénes son ellos para negarnos nuestra dosis?



viernes, noviembre 09, 2012

Qué hacer este fin de semana: "Buscando a Eimish"

Os pongo en situación: llovía y yo tenía los ánimos un poco bajos (a mí es que el otoño me descontrola), así que la invitación de mis amigas Mónica y Patricia no pudo venirme mejor... ¡Íbamos a ver una peli de preestreno! ¡Y salía Óscar Jaenada!

He de decir que no soy una gran amante del cine español (si me conocéis un poco, sabréis que mi incultura cinematográfica en general es sonrojante), pero si sale Óscar Jaenada es más que probable que vea la peli. Suele elegir bastante bien sus proyectos, y es muy buen actor (aunque reconozco que en la que vimos a veces se le iba un poquito de las manos el tema interpretación).

Total, que fuimos a ver "Buscando a Eimish". Seguro que no tiene una campaña promocional tan grande como "Lo imposible" pero se trata también de una historia de amor, amistad, y sentimientos. Algo que a mí particularmente me encanta ver en pantalla. Llamadme ñoña, sentimental o monguer, según prefiráis.




Estos días va a hacer un frío de esos que pelan [he desarrollado la teoría de que llueve, nieva y hace frío cada dos años, como algo intermitente, veremos allá por marzo si la teoría se convierte en verdad o podemos decir oficialmente que soy una flipada que se cree que desciende de Paco Montes de Oca). Decía (antes de liarme con tontás), que va a hacer frio, por lo que no se me ocurre un plan mejor que ir al cine y comer una bolsita de palomitas (siempre os lo digo: llevároslas de casa, que en el cine nos clavan, y no es que quiera tirar su negocio es que 7 euros palomitas y refresco es ABUSAR MUCHO).

Por cierto, que espero que vosotros al menos reconozcáis a Alberto de Al salir de clase porque resulta que ni Mónica ni Patricia sabían de qué les hablaba y no sólo resultó traumático para mi autoestima (me siento joven, de verdad) sino indignante. ¡Quien no sepa lo que es el CBC no merece volver a pisar España!

PD: Lo dicho, al cine.
PD2: Nos dijo la directora que la casa de Berlín está, precisamente, en la calle Zurbano, frente al Instituto Goethe, que es donde vimos la peli, pero no conseguimos encontrarla. Os insto también a pasar por ahí,  ¡a ver si alguien la localiza!

jueves, noviembre 08, 2012

Infelices en tránsito

No es una protesta, sino una reflexión. Un algo que me surge cada día al montar en tren y metro.

¿Somos felices?

Las imágenes hablan por sí solas. Como no puedo ofrecéroslas, os las describo.

¿Qué podemos pensar de nosotros mismos?

De camino al trabajo, de oficina en su mayoría (al menos adonde yo me dirijo) nos matamos por un asiento libre.
De vuelta del trabajo, donde habremos pasado al menos ocho horas sentados, volvemos a matarnos por un asiento libre.

¿Qué lo motiva? ¿Cansancio, quizá? Creo, más bien que es porque son "gratis" y porque son pocos: la exclusividad del pobre, yo estoy sentado y tú no.

Después, salimos con prisa del vagón, muchos incluso corren... ¿Para qué? Para ser los primeros en entrar en el siguiente tren hacia su destino. ¿Llegarán antes, quizá? No, pero la prisa ya se ha instalado en nuestros cuerpos.

Y el roce, ay, el roce.

¿Hace el cariño? Más bien no, creo que es todo lo contrario.

Tenemos miedo a rozarnos incluso a posar la mirada más de un segundo. ¿Qué queda de la simpatía española? Poco, muy poco. 

Apenas el ligero contacto con la esquina de un libro de tapa blanda puede acarrear una mirada de odio, dos personas cuyas piernas coinciden más de lo esperado al sentarse se sentirán infinitamente incómodas ante la cercanía.

Vamos todos juntos y parece que nos odiamos.

Tanto que, con las prisas, muchos se empujan, se pisan o se molestan sin más, y cuando el de al lado salta (a la mínima, siempre hay alguien que salta) recibe una rapidísima y desagradable respuesta: insultos, desdenes, desprecios...

En serio, ¿qué nos pasa? Muchos de los que nos encontramos cada mañana, cada tarde, ida y vuelta, tenemos trabajo, que es un consuelo triste pero con los tiempos que corren no es moco de pavo. ¿Es necesario ser desagradables? ¿Dónde creéis que vamos con tanta infelicidad?

Carta de la directora ** Noviembre 2012 **

Querida amiga:

Damos la bienvenida a un nuevo miembro de la familia Bradshaw. El pequeño Leo ha venido a traer algo de felicidad en estos tiempos en los que algunas no nos compramos un Amazona porque os tiráis como perros convulsos.

Y de eso quería hablarte este mes, querida amiga. Se acerca la Navidad cualquiera diría que no es YA mismo viendo las tiendas, una festividad de paz, amor y Mariah Carey con uno de sus únicos hits sonando constantemente cordialidad. [Recordadme que tache también eso de la cordialidad cuando estemos inmersos en las ya famosas reuniones familiares].

Es momento de hacer recuento del año, quedarse con lo bueno, eliminar lo malo y buscar tu mejor sonrisa. Reencuentros y festividades así lo requieren.

Los niños, parte protagonista en esta época [me pregunto de que voy a hablar el mes que viene, estoy gastando todos los cartuchos navideños ahora], tienen mucho que enseñarnos: ellos, con su inocencia y con su mera presencia son capaces de despertar la ternura y algo de felicidad hasta en el más triste.

Y yo me pregunto: ¿es eso justo?

PUES NO. #doblerasero

Amigas, y amigos, que sé que estáis ahí, no podemos hacernos esto: los niños no sólo viven un día a día feliz en el que su meta más complicada es mantenerse despierto al menos durante los 5 minutos en los que les dan de comer, sino que sólo con estar, ya les vale para hacer amigos.


¿Por qué nosotros tenemos que esforzarnos tanto, desplegar simpatías y ellos nada? POR LA GENTE. La 'otra' gente. Nosotros no. A nosotros con cualquier cosita nos basta... ... ... [Y por si no hubiese quedado claro, añado: ....]

En fin, que yo paso [aquí vuestra directora se pone macarra, eso es súper chic, que conste]. Paso de sonreír si no me apetece o de ser simpática con quien no lo merece (ojo, poetisa al acecho). Os insto a intentarlo durante este mes de noviembre y, si no, en diciembre volvemos a las falsedades, que posiblemente falta nos hagan, ¿os parece?

PD: Todo esto es porque me estoy leyendo "Que sea la última vez..." de Màxim Huerta y estoy aprendiendo mucho de Margarita Gayo. Y sé que, como directora, me humaniza y me hace cercana posar con un bebé. Y me rejuvenece. Y además es que es monísimo. ¡Mira cómo sonríe! Ayyyyyy.
PD2: Si tenéis empacho de Màxim Huerta, se siente, no puedo ocultar que soy fan.
PD3: Esta carta va dedicada a Borja, marido de Teresa, que no solo va a ser padre en nada sino que recientemente ha descubierto este blog y yo a mis fans tengo que cuidarlos. [Además su mujer me promete comer sushi cada vez que voy a Valencia]

PD IMPORTANTE: Que el bebé no es mío. Supongo que os lo habría dicho antes, ¿no?

lunes, noviembre 05, 2012

La manicura semipermanente... ¡en casa!

BIENVENIDOS A 2012.

No os digo ya al siglo XXI, porque en el XX yo no soñaba (ni se me ocurría) con una manicura que durase dos semanas y brillase como el pendiente que me coloqué en un diente. La verdad es que estaba más ocupada saliendo todos los días y horas del fin de semana, pero eso ya es otro cantar.

Sin embargo, llevo unos meses volviéndome un poco más loca buscando por todo eBay (y cuando digo todo es TODÍSIMO) la manera de hacerme la manicura semipermanente (yo sólo he probado la de Shellac, pero sé que OPI y no sé si Bourjois también tienen) en casa.

Cuando ya estaba casi decidida a pedir a nuestros amigos los orientales lámpara y geles, mi amiga Shopaholic que todo lo sabe me dijo: "Ojo, que para Navidades van a sacar kits muy apañaos."

Ella, que no tiende a inventarse nada excepto lo de que su gata sólo está fuertecita y no obesi, tenía toda la razón.

Me acaba de llegar una nota de prensa que no puedo dejar de compartir: ¡ya hay un kit para hacerse la manicura semipermanente en casa! ¡Bieeeeen! **APLAUSO**


Pertenece a una marca que se llama SensatioNail (tienen web), que desconozco completamente, pero se vende en El Corte Inglés, así que algo buena debe ser...

El precio del kit es de 80 euros con lamparita, lima, geles, etc. Es caro, sí, pero en Madrid no pagas menos de 25 euros por hacerte el Shellac, así que en unas tres veces ya casi lo has amortizado, y si se lo haces a tu madre/amiga/hermana/vecina/señora que te pague por ello, pues mejor todavía.

Yo me lo estoy pensando, pero como soy bastante pobre, lo de siempre: ¡se aceptan regalos! ;)

viernes, noviembre 02, 2012

Qué hacer un fin de semana lluvioso

Vamos a ser sinceros: por más que nosotros organicemos una excursión por el campo, un paseo por la ciudad o cualquier cosa que no incluya un techo, va a llover este fin de semana.

En concreto, yo tenía planeado hacer una ruta del Madrid oculto (que le regalamos a mi amigo Sergio en Julio y justo íbamos a gastar cuando caen chuzos de punta... Pues no tiene ninguna lógica), así que el plan tiene que ser indoor.

Yo ya no puedo, porque ya lo he hecho, pero esta es mi recomendación para este fin de semana: leer el nuevo libro de Màxim Huerta, "Una tienda en París".





Ahora diréis: "Ari, te hemos visto por Twitter, ejerces de fan suya, porque te cae bien, y además nos lo recomiendas porque has estado en su casa." Pues... sí y no. Sigo a Màxim prácticamente desde que me registré en Twitter porque creo de verdad que es uno de los "famosos" que mejor la gestiona: es cercano y permite que mucha gente llegue a conocerlo, traspasando la pantalla de la televisión.

De ahí que, cuando nos invitó a su casa a merendar, aceptase con los ojos cerrados (esto es una expresión, y un decir, porque si llego a mandar un mail de respuesta con los ojos cerrados, teniendo en cuenta que a veces confundo las letras incluso con ellos abiertos, a lo mejor habría llegado el mensaje en klingon).

Luego, vi la casa, vi que él era tal cual se muestra en Twitter y me enamoré. [Tanto, que le propuse mudarme allí a vivir... Igual es un poco excesivo conocer a alguien y proponerte como okupa, pero yo soy así]



¡Regalos de lectores! [Su anterior novela se llama "El susurro de la caracola", todo tiene sentido si lo piensas y miras la foto fíjamente y sin marearte a pesar de estar movida]



Pero es que previamente ya me había enamorado un poquito, y no de él ni de la casa. Ni siquiera de otro hombre (con lo que soy yo), sino de su libro, el que ahora os recomiendo.

Para que veáis cuán sincera soy, a pesar de todo lo dicho anteriormente, era la primera vez que leía un libro de Màxim, y ahora estoy prácticamente acabando el primero, "Que sea la última vez..." [Entre primer, últimos, primero, etc, me ha quedado un juego de palabras aquí que flipas]

Supe que "Una tienda en París" me gustaría porque, según comienza a describir Madrid noto que es un Madrid muy real, el que yo vivo y que tanto me gusta, símbolo inequívoco de que Teresa, una de las dos protagonistas del libro y yo, íbamos a compartir visión.

Su argumento... Es mejor que no os desvele nada de verdad, que todo os coja tan por sorpresa como a mí, pero podremos dar unas pinceladas (y en esa palabra va la primera pista, lo que os digo, cómo me gusta jugar con el lenguaje): dos protagonistas, Teresa y Alice, dos ciudades, Madrid y París, dos épocas, Kiki de Montparnasse, Coco Chanel, artistas... Y un cartel, concretamente, éste, el que propicia muchas cosas en el libro y... ¡El libro en sí mismo! [Màxim comenzó a pensar en él hace tres años, justo después de encontrarlo en un anticuario de París]




Por cierto, que me lío yo solita a hablar del libro y no os digo mi propuesta de plan, que es, básicamente, repetir el mío del fin de semana pasado:

Coger el libro, encender una vela (si es la que os enseño de Olivia Soaps, que inunda toda la casa con su olor, mejor) y tener preparados unos macarrones con queso (receta de Martha Stewart) para alimentar no sólo el alma y el espíritu sino el michelín, que ya sabemos que los hidratos por la noche son mal pero si son en fin de semana no cuentan.




Ahora, si tenéis alguna propuesta que hacerme vosotros dado que yo el libro ya me lo acabé, será bienvenida...