¡Ya está aquí de nuevo! Parece que la última edición de Mercedes Benz Fashion Week Madrid (o sea, Cibeles... o La Merche, según veáis) fue ayer (en serio, ¿no fue ayer? LO PARECE), y ya está a punto de empezar la nueva.
Así que como lo de adelgazar se me ha ido de las manos (ya lo visteis el otro día, en las vacaciones me lo salté, y ahora ya estoy volviendo a mi cauce, pero es desandar lo andado para volverlo a andar y... Vale, he entrado en bucle), pues he pensado que al menos tengo que tener buena cara.
¿Por qué?
Pues porque es como la vuelta al cole: quieres estar súper morena, ser la que mejor se lo haya pasado, la que más novios se haya echado en el pueblo y, si puedes, estar más buena que el año anterior. Como todo eso no lo tengo (ni tampoco 15 años, como para que sea de vital importancia) he pensado destacar aquello que tanta gente cree que es un don que me han entregado los mismos dioses: mi piel.
Yo puedo decir: "Estoy gorda" o "Mi vida es una mierda" que siempre tendré a alguien que responda: "Pero tienes una piel preciosa." Supongo que una no valora lo que tiene, pero la verdad es que consuela más bien poco.
El caso es que, por una vez, decidí cuidarla un poco y fui a Le Petit Salon que, para presentar sus nuevas instalaciones, me invitó a probar un tratamiento facial 'flash' que me dejó increíblemente hidratada.
Estuve unos 30 minutos y con suaves masajes me hicieron una exfoliación y me hidrataron con unas cremas, todas naturales, que me dejaron un brillo increíble.
Como os digo, yo nunca me cuido la piel. Y nunca es NUNCA. Cada vez que tengo una crema hidratante la regalo porque la verdad es que a mí solo me sirven para acumular polvo en mis estanterías. Sin embargo, salí de Le Petit Salon bastante alucinada, porque sí que cambia la cosa, ¡y mucho!
Me hizo ver las cosas con perspectiva y pensar en que, al menos de vez en cuando, tengo que pasarme a hacerme ese tratamiento. No lleva mucho tiempo y sé que cuando envejezca lo agradeceré (porque soy consciente de que todo lo que no haga ahora... lo lloraré en el futuro). Además (y esto no es lo mejor, pero casi): cuando terminan de untarte cosas en la cara (una de ellas olía a almendra y casi me paso un dedo, es muy peligroso ponerle cosas así a alguien a régimen), ¡te dan un masaje en las piernas! Mira, ese extra vale millones, las cosas como son.
En fin, que volveré, y mira que no era yo público objetivo para nada...
Y si me veis en Cibeles la Merche, pues ya podéis admirar mi piel luminosa o tendremos problemas.
PD: El precio del tratamiento son 39 euros.
PD2: A mis vagas explicaciones (el tono de la historia así lo requería) añadiré en qué consiste el tratamiento porque entonces es como no decir nada: masaje con leche limpiadora, después una loción para equilibrar el PH de la piel, mascarilla a medida con elastina, algas y suero y, finalmente, un conmbinado encargado de reavivar la piel rápidamente.
PD: El precio del tratamiento son 39 euros.
PD2: A mis vagas explicaciones (el tono de la historia así lo requería) añadiré en qué consiste el tratamiento porque entonces es como no decir nada: masaje con leche limpiadora, después una loción para equilibrar el PH de la piel, mascarilla a medida con elastina, algas y suero y, finalmente, un conmbinado encargado de reavivar la piel rápidamente.





















