Ya sé que este es un plan recurrente cada vez que llega la primavera pero, ¿acaso lo lleváis a cabo alguna vez? ¿Acaso, después de esa primera vez hay más? Me atrevería a decir que no cuando, en realidad, un picnic puede ser muy divertido... ¡Y todos diferentes!
Si nos fijamos en la comida, por ejemplo, hay mucha variedad:
Un picnic francés (foie, pan, bollitos, champagne, fruta, quesos...), como el que hice en Touluse durante mi viaje a Midi-Pyrenées.
Clásico español, con su tortilla de patatas, filete empanao, patatas fritas de bolsa, ensalada campera o de pimientos... Vamos, lo que llevaría tu madre si no se hubiese cansado de los días de campo.
Nosotros hicimos uno hace poco que incluía montaditos de jamón con salmorejo, tortilla de patatas con cebolla caramelizada, montaditos de pollo y aguacate, hummus (Hacendado, of course), paté, y un montón de guarrerías más.
Las opciones son tantas como ideas tengas: italiano (con pizzas de diferentes sabores... o de uno, qué más da), japonés o chino (con sus 'take away'), 'fast food' (hamburguesas, perritos calientes, lo primero que pilléis por el camino...) e incluso yo una vez compré con un amigo un paquete de pan de molde y pasamos por un sitio que hay en la Calle Arenal de Madrid (cuyo nombre no recuerdo) en el que venden pasta para hacer sándwiches como los que venden en Rodilla. Un cuchillito, ¡y a untar!
Y luego también puede depender mucho del lugar (y aquí hablo de Madrid porque es lo que más conozco): el Retiro y la Casa de Campo son los clásicos (aunque hay rincones nada clásicos que molan muchísimo), nosotros lo hicimos en el Templo de Debod, que tiene unas vistas preciosas, aunque también puede ser en el Parque del Oeste, en cualquier banco de los Jardines de Sabatini, junto al Palacio Real (tranquilos, la familia real no vive ahí, no creo que a nadie se le escape un tiro) o, si vais a Móstoles (quién sabe), lo clásico es comer junto al estanque en el Soto.
Una vez allí, comer, charlar, echarse la siesta, jugar a las cartas (o incluso a algún juego inventado, como cuando mis amigos y yo nos inventamos el Password casero), tomar el sol, leer... ¡Yo qué sé, cosas que os guste hacer!
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| Señor policía, eso que ve no es vino... Sino zumo de grosella. No, mejor... ¡Mosto! Digo, mejor... ¡Gelatina de fresa! |
Lo bueno de esto es que es un plan barato, que puede ser light (para gente como yo) y que se adapta a los gustos de todo el mundo: el que quiera dormir, que duerma, el que no, que se distraiga, y encima todos lo recordaréis como un día genial, que al final es lo más bonito que vamos a conservar en la vida.