Ya han empezado los desfiles, el ir de aquí para allá, el "¿ya toca otro?", el kissing (y los kisiners), el "¿por qué aquí no dan agua?" y cosas por el estilo. Música pensada para impactar, luces de espactáculo y modelos a la carrera, eso se ve dentro de un desfile. Lo otro es lo que le rodea.
Hoy he ido al Museo del Traje para hacer una pequeña crónica para YODONA.COM sobre el desfile de Santiago del Palacio. Sin GPS (me lo he dejado en Móstoles), he decidido innovar y probar el del móvil: la verdad es que no va mal.
El problema, deduzco, está en mí, que no me aclaro con sus indicaciones.
Si no, no me explico cómo, yendo a un desfile de moda, me he encontrado de frente con cuatro hombres armados con metralletas que me han preguntado: "¿Dónde va usted?" Y yo: "Eeeh... Soy de prensa" [Pensando para mis adentros, lo que se estaban pasando, pero como era un desfile de pieles, lo mismo tenían que protegerlas mucho o alejar a los perroflautas, ¡yo qué sé!] "De prensa, ¿eh? ¿Y viene usted a ver a Mariano?" Y yo, que tiendo a olvidar los nombres de la gente y mezclar los de los diseñadores y las marcas (en todas mis noticias sobre Vuitton y Dior habré intercambiado los nombres unas... cien veces, más o menos), he apagado la radio (justo cuando sonaba la mejor de Ricky Martin, pero bueno), he meditado, he recordado que el diseñador era Santiago (... del Palacio) y no Mariano y he dicho: "¿Dónde estoy?" "En la Moncloa, señorita, en el Palacio de la Moncloa"... ¡Menos mal que ha especificado! Me llega a decir sólo en "el Palacio" ¡y tiro p'alante!
¿Cómo se puede ser tan monguer? Creí que me cosían a tiros.
Media hora después he conseguido llegar al Museo del Traje y allí estaban esperando unos muchachos, estos sí, algo perrofláuticos.
Sólo me puede pasar a mí que vea a los de PETA y su making of de una protesta. No puedo llegar cuando están ya con sus pancartas, sus gritos y sus cosas. No. Tengo que pasar justo cuando están diciendo "Eh, vamos a echarle un poco más de sangre a este cartel para que parezca un poco más dramático".
En fin.
Entro y, voy y confundo a una chica con otra. Porque soy así. Y encima ha debido flipar porque he hecho como que me pasa todos los días.
Me siento y me encuentro, en el front 'row', a Carmen Lomana, así:
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| La foto la ha hecho mi querido Esmoquinroom, que estaba más cerca ¡y más avispado que yo! Ojo al detalle, el teléfono sale del bolso Birkin... ¡que está en el suelo! Yo no pongo en el suelo ni el mío, que es del Zara... |
Luego, junto a Elena Buil, le he pedido una foto, posando y todo (por cierto, el suyo es de Colette, pero el adaptador para el iphone lo venden también en Vips, en Blanco y algún sitio más):
Y después de esto... Me he ido a casa. Queda toda una semana por delante y seguro que me pasan un montón de cosas raras (que os contaré, claro).














































