martes, septiembre 04, 2012

Ariprotesta especial: Ifema sí, Ifema no

Sé que tengo reservadas mis protestas a los domingos, cuando me da el bajón pre-lunes, pero esta vez no puedo dejarlo para tan tarde.

Termina Mercedes Benz Fashion Week... Pero no en Ifema, como muchos piensan. Es más, voy más allá: no acabó ayer, cuando desfiló Guillermina Baeza y la prensa nacional huyó despavorida a su casa. No, no, después vienen los jóvenes creadores de El Ego, a los que no se les ha podido/querido ofrecer un premio esta edición y encima no cuentan con la repercusión que se supone que ofrece la pasarela. O sea, que hacen el esfuerzo para que yo, la más pringada del lugar, escriba unas crónicas que seguramente no estén a la altura de su trabajo.

Pero voy más allá, y sigo arremetiendo contra aquellos compañeros de profesión que, viendo como está la cosa, con compañeros que se van a su casa con un ERE delante y un paro detrás (o viceversa), siguen apalancados en sus puestos de trabajo. Calentitos, con la forma del culo (perdón por la expresión, pero se llama así) ya hecha en la silla.

Es muy fácil quejarse de un ritmo frenético de desfiles teniendo las espaldas cubiertas y aún mejor repetir un cliché sobadísimo: los desfiles en Ifema no lucen. Claro que no, es un lugar aséptico en el que el arte no tiene cabida, estarían mucho mejor en cualquiera de los millones de sitios que puede ofrecer Madrid. Parques, edificios, plazas, monumentos y hasta tiendas de estética impecable. Desde luego que sería un sueño. ¡Ojalá invirtiese Cibeles el dinero de sus patrocinadores en eso y abandonasen, por fin, el pabellón 14!

...

¿Ojalá?

¿Sería un esfuerzo en vano como los fallidos cambios de fechas?

Estoy convencida de que sí. O sea, de que no merecería la pena.

¿Por qué? Porque Ifema es agotador, pero también muy fácil: nos metemos allí, de sol a sol, y salimos con el deber cumplido. Cambiamos oficina por nave industrial, cumplimos las horas (más de las necesarias, seguramente, eso también) y a casa.

Porque en el momento en el que alguien busca un sitio original que se sale de nuestros márgenes (lo repito, porque parece que no queda claro, el recinto ferial), se encuentra con más de la mitad de sillas vacías. Muchas, muchísimas, de prensa (la prensa mayoritaria, esas revistas femeninas que apoyan a la moda española por obligación en su mayoría), otras tantas de bloggers... Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra: somos los primeros en criticarlo todo, que es algo que en España llevamos cientos de años perfeccionando, pero luego, cuando se trata de arrimar el hombro o simplemente de llevar una ética en el trabajo, miramos para el otro lado.

Luego, por cierto, nos encanta dar la noticia: Fulanito no desfilará porque no tiene dinero para afrontar tal inversión. Menganito cierra tienda porque no vende.

Ah, ¿y acaso hemos aportado el granito de arena que se esperaba de nosotros?


2 comentarios:

Qué Acierto! dijo...

El eterno dilema...creo que Josep Font lo ha hecho fantástico celebrando su desfile en el parque de El Capricho...al menos un punto original y acorde con la colección que presentaba.
Ya quisiera yo ayudas del gobierno para mi negocio...

Cris Piera dijo...

Olé, olé y olé!!!