Yo antes pasaba de Halloween mogollón. La verdad es que de pequeña era una niña que se disfrazaba mucho (no sé si me seguís en Twitter, pero si mi disfraz de Mamachicho o el de conejita del Playboy no han sido Trending Topic todavía es porque las fans de Justin Bieber o las que creen que Dani Martín murió en El hormiguero me están vetando) y luego ya empecé a pasar bastante. Pero bueno, a Pedro le gusta (desde que estuvo en EEUU, supongo que por hacerse el americano) y llevamos ya 3 años celebrándolo... o intentándolo (porque por motivos varios nunca nos hemos podido disfrazar).
Esta es una combinación de lo que yo creo que debe de ser Halloween, aunque no sea literalmente lo que vaya a tener (quizá sea mejor, porque mis amigos Sergio y Esti nos sorprendieron el año pasado con su casa ultradecorada -con bolsas de basura, que hay crisis- y este año repiten -con otras bolsas, espero-).
La niña muerta es el intento de disfraz que espero llevar, ya os diré si no da más miedo todavía de lo mal que me salga el maquillaje... Los pastelitos, la casita y el escaparate los vi en Cambridge. Las momias de salchicha son como las que hicimos el año pasado (y repetiremos) y la casa del terror representa a la que voy... Aunque la mía no sea tan molona, me da un miedito que no puedo igualmente.















