viernes, septiembre 30, 2011

Yo también quiero un representante

Alguien que controle que, cuando vaya a una presentación, no empiece sin mí. Que me negocie el nivel de aperitivos y/o sushi que me corresponde. Que controle que me inviten sólo a sitios adecuados a mi nivel (bueno, eso ya lo han hecho, los de Pelonio me invitaron a su fiesta en Burger King, ¡y tuve que perdérmela!)

En fin, yo quiero ser una blogger con representante, una moda que, según leo en el NY Times, viene de Estados Unidos pero que ya siguen algunas de las 'netcelebrities' españolas (cuyos nombres imaginaréis... aunque también los hay que, sin ser conocidos, ya tienen su agente, imagino que por si acaso).

¿Vosotros tenéis ya uno?

miércoles, septiembre 28, 2011

Por una vivienda digna

Dice el buscón de la RAE:
digno, na.
(Del lat. dignus).
1. adj. Merecedor de algo.
2. adj. Correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo.
3. adj. Que tiene dignidad o se comporta con ella.
4. adj. Dicho de una cosa: Que puede aceptarse o usarse sin desdoro. Salario digno. Vivienda digna.
5. adj. De calidad aceptable. Una novela muy digna.

 Que, claro, habría que tener claro a cuál de sus acepciones se refiere. Si es la segunda, pues de todo habrá, alguno hasta merecerá vivir en una ratonera. Si es la quinta, ya os digo yo que eso es como buscar una aguja en un pajar. Y si es la cuarta, como pone ahí, pues... Vale, que ya me tomo yo la molestia de buscar "desdoro" que conozco el nivel lingüístico de mis lectores y el mío propio:
desdoro.
(De desdorar).
1. m. Menoscabo en la reputación, fama o prestigio.

Pues os lo digo YA MISMO: esa casa no existe. Con los sueldos actuales y los precios del alquiler, equiparados al de los cartuchos de impresora (o sea, como si fuesen un bien de megalujo), no existe (en Madrid, al menos) una casa que no te deje por los suelos en cuanto tus amigos o familiaros curzan el umbral. O quizá existe, pero no puedes pagártela.
Buscar piso es una de las cosas más surrealistas que he vivido jamás, y ya desde el principio de los tiempos (hace un mes, porque no puedes empezar a mirar antes ya que la gente vive al día) sabía que haría un post al respecto.

Cosas que he encontrado:
  • Un sospechoso habitual: loft en dos alturas. Lo que significa: Cocina y salón en la misma (y diminuta) habitación y, ante la falta de más, colocar una estructura de Ikea con la cama por encima de los fogones. Aprovechar el espacio, y la madera para que prenda bien el fuego.
  • Otro clásico: meter la cocina en un armario empotrado... Y dejar las puertas por si quieres olvidarte de que tienes que comer. Seguro que Dukan lo aprobaría.
  • Las fotos: si no quieres enseñarme tu piso ni en foto (no es que no las pongan, pero para enseñarte el baño hacen un primer plano del mando de la ducha... y ni siquiera es de hidromasaje), ¿cómo piensas que voy a perder el tiempo yendo a verlo?
  • Fabuloso, precioso... Uuuuh, qué palabras más chungas. Espérate lo peor. Si al final añaden "mejor ver"... Dios. Prefiero no recordarlo.
  • Los baños se limpian, señora (o señor). Y más si quiere que le alquile la casa. Enseñarme un váter con colores extraños por detrás desde luego no es lo más apropiado.
  • "Nuevo. A estrenar". Hombre, depende de lo que usted entienda por estrenar: si quiere decir que será la primera un usarlo, permítame ponerlo en duda. Eso sí, como ponga "reforma necesaria", es que la casa está para tirarla abajo.
  • Es bonito, es céntrico, amplio y excesivamente barato... ¿Dónde está el truco? Pues, por ejemplo, en que tú vivirás ahí sólo de lunes a viernes porque el dueño vuelve el fin de semana. Usando tus sábanas, posiblemente comiendo tu comida y, en definitiva, haciéndote to'l lío.
  • Dejar cosas tipo fregonas, bolsas de basura, colchones medio tirados por ahí... No queda bien. Y no digo nada ya de dejar unas botellas de ron y whisly en la barrita del salón, ¡no queda fino!
  • Creo que este me está gustando. Sí, parece que va bien la cosa (piensas, mientras pasas una foto detrás de otra)... Un momento, ¿y el frigorífico? Ah, ¿que es ese con forma de minibar? ¡Pero si ahí no caben los tuppers de mi madre!
  • Perfecto su trastero pero, ¿y el piso? Ah, ¿que ha hecho un piso en el trastero y pide mil euros por él? Buena suerte...
Y así, miles de cosas que os aseguro que he intentado olvidar para conseguir dormir tranquilamente por las noches. Es muy fuerte.
Pero es que, ojalá la cosa acabase ahí.

Finalmente, ves un piso que te encanta y que te puedes permitir. Lo han colgado en internet hace dos horas y ya lo han visto 85.000 personas y han contactado por e-mail unos 45, pero te animas pensando que SEGURO ninguno de ellos lo habrá cogido porque, bueno, ¡es que lo acaban de poner!

Entonces el piso se convierte como el último bocadillo de tortilla en la cafetería de un instituto en el recreo de la una, y pueden pasar dos cosas:
  1. Que llames y ya esté cogido (hasta tres veces me ha pasado).
  2. Que te den cita para pasado mañana (porque no pueden antes, porque tú hasta fingirías una baja en el trabajo con tal de acabar con este sufrimiento de búsqueda incansable). Tú te emocionas, ya te ves viviendo ahí y... Unas horas antes de la cita, la cancelan. Alguien lo ha cogido sin verlo siquiera (lo cual ya es fiarse mucho, porque las fotos con efecto de pez y el Photoshop, agrandando la estancia hasta límites insospechados están a la orden del día) y tú te quedas con el mismo vacío que deja el rechazo sentimental.
Pero... Bueno. Al final lo encuentras. Te enamoras de otro (sigo hablando de pisos, pero me he quedado muy trastornada). Y te da igual su frigorífico minibar, la ausencia de determinados servicios básicos y lloras de alegría porque tiene una ventana por la que, en días de mucha claridad, entra el sol. Y entonces pasas a otra aventura: la de llegar a un acuerdo con el casero, con tu banco y con tu pareja. Y la convivencia (que es lo que me toca ahora). Pero sólo serán nimiedades comparado con lo que has vivido en el último mes. 

La próxima vez compro. ¡Lo juro!

domingo, septiembre 25, 2011

Como un Ciclón

La semana pasada, aprovechando mi maravillosa estancia de cinco días en ese hotel de tres estrellas que es el pabellón 14 de Ifema (donde se desarrolla Cibeles, por cierto) y ya que coincidía con la feria Bisutex, en la que nunca he estado pero de la que tanto he oído hablar a amigas de mi madre que se dedican a esto de las joyas, decidí 'emigrar' durante un rato, peregrinar hasta la puerta Norte del recinto ferial y conocer una marca de la que no sabía nada de nada.

Y, como mujer de extremos que soy, pasé del desconocimiento al amor... ¡Así soy yo!

Se trata de Ciclón, una firma que, de primersa, ya me ha ganado, porque tiene base en Leganés (y yo soy muy de hacer piña con el cinturón sur de Madrid) y se vende en 'corners' y tiendas de todo el mundo. Además, supone un cambio muy interesante con respecto a una marca que no voy a nombrar de la que era muy fan pero de la que ya me he cansado hace poco porque: a) temo que ya no hacen sólo 50 piezas de cada modelo y b) se han subido a la parra con los precios considerablemente. Para despejar dudas: Ciclón no es una copia, la empresa lleva 40 años trabajando y en 1998 derivó a lo que es actualmente, así que creo que queda claro (sin llevarme yo nada por defenderles, que conste).

Pero, antes de seguir hablando, creo que estaría bien enseñaros algunas de mis piezas favoritas:

 Vale, estas son mi favoritas favoritísimas, pero no son a las que me refería. Estas pertenecen a la colección Ciclón by Ion Fiz y, en concreto, son las que suele llevar Rubén Bejarano, de Comunicación De Moda, en la solapa de su chaqueta y cada vez que las veo intento robarlas (os recuerdo que soy de Móstoles, no soy yo, sino la sociedad, que me ha corrompido).

Ahora sí, de lo que vi en Bisutex, me quedo con todo esto (¿por qué elegir un par pudiendo quedarme con tropecientas piezas, cada una de un estilo diferente?):




Vaya por delante mi afición a veces por la plata (que recubre todas las piezas) a veces por el oro (que pronto recubrirá algunas, según me contaron), así que con esto me tienen ganada.

Una cosa que me parece genial es que tienen una colección muy variada: esto es porque se decide entre todos. La empresa pertenece a una familia (la segunda generación, o sea, los hijos del dueño) y además tienen a Javier, un 'heavy' divertidísimo que se encarga de modelar cada pieza tallando. Entre todo el equipo se llega a un acuerdo.

Me prometieron una visita al taller y espero que lo cumplan, ¡porque eso del tallado quiero verlo (y probarlo) yo!

miércoles, septiembre 21, 2011

Mi amiga la diseñadora Cristina Piña

Sigo hablando de Cristina Piña (que sé que desde que se ha convertido en diseñadora de éxito ya sólo quiere hablar de ella...) (bueno, eso es mentira, pero me encannnnta decirlo).

Seguro que habéis visto millones de fotos del desfile, pero yo me quedo con esta:
Robada (nuevamente) a Mario de la Renta, pero es que ¡me encantan sus fotos!
Me gusta esta foto por varios motivos: uno, la actitud de la modelo (attitude, eso es muy de Cris); dos, el vestido, que es muy yo y lo quiero ya ya ya para mí y tres, la modelo, Carla, que ya estuvo en Pasarela Abierta de Murcia y me gusta mucho -otro día os cuento por qué-.

Del desfile me quedo con la ropa, un poco con las modelos, un mucho con los turbantes y un bastante con el escenario. No es lo mismo desfilar por primera vez en medio de la nada que en un complejo diseñado por Calatrava.

De antes del desfile me quedo... ¡Con las imágenes! Lo pasamos TAN bien y nos gustó TANTO poder ayudar, que casi no nos movemos del suelo, aunque se acabasen las bolsas y los lazos rápidamente...

Silvia de Be trendy my friend, una servidora y Rebeca de A trendy life, haciendo como que venimos de compras, pero no, llevábamos un trillón de bolsas con Havaianas de regalo que parecían no pesar mucho pero a mí me han evitado un mes de gimnasio. Al parecer, los 'cohechos' para los invitados no se ponen solos.

El equipo blogger trabajando (sí, sí, trabajando... primera vez en la vida), marujeando y criticando a la diseñadora. Como está mandao'.

La directora, luciendo bailarinas del Zara (que no que no, que es que soy una mujer muy sencilla, qué le voy a hacer).

Chema, que ahí donde le véis tiene hasta becario al cargo...

Fede, el becario, y que posiblemente me mate por poner esta foto. A su favor diré que, aparte de ser guapisísimo en persona, la pose se debe a que, además de trabajar, hicimos mucho el tonto. Reírse, ya los lo he dicho, es un 'must'.

Elena Buil, la mujer que, a pesar de tener el mejor dúplex de Madrid es capaz de tirarse ahí como nosotros, unos pobres desvalidos. ¡No se le caen los anillos ni esas maravillosas mechas californianas!

Patricia, que es una envidiosa y nos copia la foto y, como suele pasar, supera al original. Iba tan mona que no me extraña que vaya a escribir un día una biografía sobre ella (no está relacionado, ya lo sé, pero yo lo veo claro).

Todas las fotos las hizo, además, Pablo Paniagua, que más allá de colaborar con la firma que representa, Fosco, se convirtió en un miembro indispensable del equipo de Cristina. Otra de las cosas bonitas del mundo blogger (porque él nos conoció a todos gracias a la Red y porque ahora él mismo se ha convertido en uno de nosotros, somos unos sectareos que te cagas).

En fin, que nos emocionamos mucho con el desfile y bla, bla, bla... Pero es que, encima, ¡no veas lo bien que lo pasamos!

lunes, septiembre 19, 2011

Es para temerlos

"No son periodistas, son bloggers". 

Ay, ¡anda que no habré oído veces estas palabras! Y sé que es tirar piedras contra mi propio tejado pero, ¿qué pasa si un blogger tiene éxito? ¿Qué pasa si gracias a su blog descubre que hay algo que se le da bien e incluso abandona su profesión? Bien por él, bien por todos ellos. Para mí, el oficio de periodista se aprende trabajando, no en la facultad. El de diseñador, ídem. El fotógrafo, como artista, no sale de una escuela.

Los blogs dan visibilidad y dan voz. Si no te gusta, no los leas. Si a muchos no les gusta, no los leerán. Si nadie los lee, es que no interesan, no llegarán muy lejos... Creo que eso se parece bastante a un sistema (con sus fallos) que se llama "democracia".

Todo esto me vino a la mente el otro día al repasar imágenes como ésta:
Los chicos de Mario de la Renta, autores de la fotografía, otro gran descubrimiento blogger... ¡Si es que me encanta confirmar lo que yo misma me digo!
La semana pasada, en Valencia Fashion Week, asistimos al emocionante debut de Cristina Piña con su colección Primavera/Verano 2011, "Copacabana".

Aquí está lo que dije (cortito) en YODONA.COM y aquí, en Radio Nou. Por si no os apetece escucharlo o estáis en el móvil, con mi voz de pito decía algo así como: "Esto, eh... Bueno... Es que yo con Cristina no puedo ser imparcial."

Totalmente cierto. [Aunque muy mal expresado... olvidando que alguna vez fui becaria en una radio]

A Cristina la conocí gracias a su blog y, como bien les explicaba entre risas en el backstage, yo vi que esta gente (los bloggers) tenía visitas, mi blog no, y me dije: "Tsch, arrejúntate a estos". Así fue cómo llegué y me quedé en el grupo... Y, así, hemos pasado dos años. A veces hablamos de moda y a veces de nuestras vidas. Estamos en lo bueno y en lo malo. Vamos, que no nos casamos porque la poligamia no está bien vista y Jose Airam no da para todas.

Luego, en mi histórica intervención radiofónica, añadí: "Sí es cierto que tiene muchísimo apoyo: nació en el mundo de las redes sociales y los blogs, y eso se nota". Y totalmente cierto de nuevo (si no miento nunca, no lo voy a hacer en la radio y menos delante de Ximo ¡Un abrazo Ximo! Rovira). Ganarte el apoyo de la Red es, en estos días, tarea complicada pero muy gratificante... Profesional y personalmente, no me canso de repetirlo.

Lo que vengo a decir es que, efectivamente, es como para temerlos, para TEMERNOS. Tenemos ganas, tenemos talento (bueno, voy a excluirme porque eso no lo tengo muy claro) y tenemos un montón de plataformas para hacernos visibles. ¿Quién no tendría miedo?

viernes, septiembre 16, 2011

Cosas que hacer en Cibeles

[Sin querer voy a empezar los dos últimos posts iguales: no es mi culpa, es que me encantan las enumeraciones desde que trabajé en la radio y ahora me las doy de guay, intentaré prescindir de ellas en el futuro -o abusar mucho y crear mi estilo, en plan Tom Wolfe... mierda, ¡realmente ese ya es el 'estilo Tom Wolfe'!-]

Ver desfiles. Desfilar. Beber (café, no seáis malpensados...) (¡que no todo el mundo tiene acceso al kissing room!) Coger revistas antiguas pero no vintage. Decirle a los famosos que cuidado con ese zumo que están tomando que, no está malo, no, pero que da acidez. Pasar por chapa y pintura (o lo que es lo mismo, los 'stands' de L'Oréal y GHD). Perder la noción del tiempo.

En fin, que en Cibeles se pueden hacer un montón de cosas; y fuera... ¡muchísimas más! Vivir, por ejemplo.

Hoy vengo a haceros una pequeña guía (ojo: así, de forma teórica, porque esta edición, para compensar la anterior -en la que hice la visita del médico*- estaré de la mañana a la noche y, aunque me encante, soy muy dada al cansancio extremo, así que planes OFF, los menos).

Dentro de Cibeles

Uno de mis sitios favoritos es el Blogger Space (casi tanto como la sala de prensa, que gana por goleada porque dan agua, aunque antes ponían mediasnoches para comer y ahora ná de ná). Allí está (como no podía ser de otra forma), mi gente favorita. Si los sigues en sus blogs o a través de Twitter, podrás ver a los bloggers más famosos preparando sus posts sobre los desfiles.

Luego, dentro de lo que viene siendo Cibeles, a lo que vamos principalmente es a ver desfile. Yo tengo algunos favoritos (todos me gustan, en realidad, pero lo vivo intensamente cuando ofrecen un buen espectáculo): Andrés Sardá, Angel Schlesser... Esta vez echaré (mucho) de menos a Nicolas Vaudelet para El Caballo (aunque el otro día vi su vestuario para "The Hole", un espectáculo de Paco León, pero... ya os contaré). También hace varias temporadas que añoro los divertidos desfiles de Krizia Robustella (que ahora se queda cerca de casa, en 080 Barcelona y secreto: tendrá tienda en el 'showroom' de El Ego). Tengo muchas ganas de ver el desfile con la última colección de Jesús del Pozo o el de Maya Hansen (que lo va a dar todo después de haber 'ascendido' de El Ego).

Fuera de Cibeles

Durante estos días te das cuenta de que, como en cualquier aspecto de la vida, todo está dividido en categorías: los que van con invitación, los acreditados y los que, además, van a fiestas. Los que están invitados a la fiesta privada de un diseñador molan (y mucho).

Dicen (porque yo no he estado... ¡os habré dicho ya cien veces desde que abrí este blog que no molo nada!) que las de David Delfin son lo más. Yo sólo puedo hablar de las de YO DONA, que inauguran la agenda de esos días y en las que nunca falta un buen cátering (y más cosas, pero ya sabéis que yo me fijo en lo que me fijo).

Lo mejor de estas fiestas es: a) ir acompañado para poder criticar al personal o b) conocer a mucha gente para no sentirte desplazado. Creédme, he vivido en mis propias carnes muchos "quieroynopuedo" y se pasa mal. Por cierto, conseguir entrada para cualquier fiesta es imposible: si no la tienes, no la tendrás, tal cual.

En Febrero, además, está lo que se conoce como "el fiestón Larios", pero yo creo que desde que lo hicieron en el Palace hace años pusieron el listón muy alto y para mí nunca ha sido igual (también es verdad que cada año espero que me sorprendan con un mojito de ginebra y nada, que les ha dado por los gintonics) (eso, y que Iker Casillas ahora está pillado y no puedo camelarmelo con el clásico "eh, que yo también soy de Móstoles").

Fuera fuera de Cibeles (lo que viene siendo Madrid de verdad y no esa zona de las afueras llamada Ifema... no lo digo con maldad sino con rencor: trabajo al lado)

Fuera del recinto de Ifema hay vida, ¡lo juro! Bueno... ¡Creo haberla visto!

Los que vivan en Madrid, que hagan los planes que quieran (no me voy a poner a organizar yo aquí la vida de la gente): tener vida más allá es, por un lado, necesario, para no caer en esa espiral de 'glamour' en la que acabas enajenado, pero por otra parte te quita horas de preciado descanso. 

Para los extranjeros... Pues tengo algunos sitios con muy poco 'glamour', con su grasa y su cosa, porque este año la tendencia es el contraste y hay que utilizarla como ley de vida:

  • Taberna la Pepa: grasas megasaturadas te esperan en un local donde el plato estrella son las patatas con panceta, morcilla, salchichas... Sí. todo a la vez. [Regalan sandwiches y montaditos con cada bebida]
  • El Malaspina: patatas bavas (inciso: no concibo salir a tomar algo sin pedir bravas, en mi cabeza eso NO EXISTE) y megatosta de lacón con queso fundido. Pa' qué más.
  • Hawaiano de la Plaza de Santa Ana (se llama Mauna Loa, pero nadie lo llamará así JAMÁS): un clásico al que fui hace sólo un par de semanas. Las mesas están pegadas las unas a las otras, nunca sabrás a ciencia cierta qué llevan sus cócteles y todo sabe a zumo envasado, pero los volcanes echando humo molan. Y te dan collar. Y panchitos.
  • El cubano de Plaza de España (está claro: si está en una plaza, el bar no tiene nombre): mojitos deliciosos. ¿Hace falta decir más? Sí, que te hagas el sobrio para pasar o los cubanos (enormes) se cabrearán bastante.
  • Más cañí: Las cuevas del Sésamo. Un sótano con camareros antipáticos que te venden el calimocho a precio de Rioja Gran Reserva Edición Coleccionista firmada por Imanol Arias. Con suerte, alguien tocará el piano, pero no te dejarán cantar (está prohibido) o gritar (expulsión y tres partidos de sanción). Si te dejas un rión por tres vasitos pero acabas subiendo las escaleras a cuatro patas, lo habrás conseguido. Enhorabuena, mañana podrás ver lo nuevo de Carlos Diez y quizá (sólo quizá) entenderlo.
* Una expresión muy de madre.

PD: Dedicado a Mrs. CalamityCool, que pensaba que no podía abusar hasta el infinito de los paréntesis... Y eso que me he cortado, ¿eh?

miércoles, septiembre 14, 2011

Carta de la directora *Septiembre 2011*

Querida amiga:

Adelgaza. Deja de fumar. Trabaja con alegría. Disfruta de la vida. Apúntate al gimnasio. Viaja. Saca tiempo para los amigos. Cómprate un perro. O un gato. O un loro (bueno, un loro mejor no, te hablo desde la experiencia). En fin, que así podría hacer una lista larguísima (o XXL, como nos gusta decir en las revistas cuando otra palabra más larga no nos cabe).

Y es que, al final, no me extraña que nos agobiemos tanto al volver de vacaciones. Con lo duro que es volver (de donde sea, ¡pero si hasta subir del bar de abajo ya me parece insufrible!), y encima todo son obligaciones, como si de pronto hubiésemos descubierto que la vida no sólo tiene un principio (del que gracias a Dios sólo hemos oído hablar) sino también un final. O peor aún, como ¡si de pronto fuese enero!
Y entonces, todo son buenos propósitos y ganas de reconducir nuestro día a día. Y así pasa: que te vas a comprar unos billetes de avión y los precios no dejan de subir (por culpa del "tengo que viajar más"), que vas a buscar piso y sólo hay cajas de cerillas (que las habéis abandonado los demás, pensando lo de "ya mismo salgo de este cuchitril"), que vas al paro y están todos los servidores caídos (porque el empresario, que también tiene vacaciones -los pobres- vuelve de ellas pensando: "tengo que dar un giro a mi vida, voy a despedir a unos cuantos"). En fin, que por nuestra culpa y nuestros buenos propósitos, septiembre se vuelve un mes infernal que ya quisiera yo la ignorancia de aqullos años en los que lo peor que te pasaba era volver al cole.

Yo, lo que te propongo, querida amiga, es que pases de todo (como yo, que he hecho una carta de la que cualquiera de mis compañeras directoras -sí, formamos un club- se avergonzaría). ¡Haz lo que te dé la gana! Que la rutina, digo yo, tampoco será tan mala si es como vivimos el 90% del año...
Es más, yo que tú, aprovecharía este delicioso espacio de tiempo (entre octubre y diciembre) en el que todos vuelven a olvidarse de esos buenos propósitos, para vaguear o no hacer nada sin remordimientos. Ya llegará enero, ya...

PD: Esta carta está dedicada a Shopaholicp, que está a mi lado en el AVE haciendo una de sus maravillosas obras de arte: un collage con zapatos.
PD2: En la foto podéis ver lo campechana que soy, que no se me caen los anillos por tirarme al suelo a trabajar si hace falta... ¡Cómo soy!
PD3: Ahora en serio, esa postura extraña es mi manera de sentarme sin enseñar las bragas y es un previo a un post que pronto vendrá la luz (Pablo P.: será pronto, lo prometo, aunque no como aquella semana que, a lo loco, actualicé tres veces seguidas)