domingo, junio 19, 2011

Entregada a la causa

Yo (observad cuantas veces hago mención a mi propia persona en este blog... al final no me ha quedado otra que asumir que soy una egoblogger, ¡qué le vamos a hacer!), como sabéis, soy una persona muy generosa. Por mi blog, por mi trabajo, lo doy todo.

Especialmente cuando, durante tres semanas, te mandan de viaje a diferentes puntos de España. Todo por la causa. De verdad.

Primero fui a Murcia (quéhermosaeres) (lo siento, no puedo decir una cosa sin la otra, mi cerebro no lo concibe y yo -de nuevo- ni puedo, ni quiero, ni debo cambiarlo):

Allí hice eso que tanto me gusta: rodearme de modelos que me demuestran que sí, mis 163 centímetros de altura se quedan escasitos. También me rodeé de gente muy divertida, como los Pelonios y Alejandra (dcha) y Cristina, de Telva y Cosmopolitan (por cierto, que la foto la he sustraído vilmente del blog de Alejandra). Además descubrí lo baratísimas que son las copas en Murcia: 5 euros por un mojito en una ronería que era lo más de lo más. En Madrid te dicen que vas a un sitio así y vas preparando 12 euritos como mínimo.
Después, más al sur, me fui a Tenerife:

Un hotel Gran Lujo, con villa privada propia, probando dos de los mejores restaurantes de Canarias, todo un fin de semana... Nada, un sufrimiento. Tan grande era el sitio que nos movíamos en buggie, ¡y yo encantada! Me ha parecido súper divertido, igual hasta me planeo jugar al golf con tal de llevar otro.
Y, finalmente, a otro hotelazo, esta vez en Tarragona:

Mirar al mar, tomar el sol (quemarme las piernas, de ahí que sólo veáis los pies), hacerme tratamientos y desayunar como si no hubiera un mañana los embutidos de la zona. Un estrés que pa' qué os cuento.
En fin, que normalmente os digo que esto es un trabajo y que, como todo, tiene sus pros y sus contras. Evidentemente, esto es lo segundo... Porque cuando se acaba, el golpe de realidad ¡es muy duro!

lunes, junio 06, 2011

Yo [también] protesto

Después de la que han montado los indignados, yo estoy madurando una idea: con lo malita que está la cosa, los alquileres tan altos (y más en el centro), lo mismo me cojo una tienda de estas de Quechua que las lanzas y ya se ha montado (que con lo que cuesta desmontarlas no me iban a desalojar de allí tan facilmente) y voy y protesto.

Ay, amigos, amigas, enemigos y también lectores de este blog, tengo tanto por lo que protestar...

Pero fijáos. Mirad que tienen una ristra de quejas los indignados (no me digáis por qué, pero todo el rato me sale llamarles los indignaos) y de esto no han dicho ni mú. Los precios de la ropa qué.

¿Qué de qué?

Pues que qué pasa con ellos, que se les están yendo de las manos. Que mi hermano (hasta él, cuyo gasto no conoce límites) se ha tenido que plantar: le querían cobrar 45 euros por un camiseta en Pepe Jeans. Y da gracias, que Hermes vende una camiseta lisa, básica, sin más ni más, por 345 euros. Ya puede ser bueno el algodón, la costura y hasta la etiqueta del lateral que todos quitamos porque pica.

Y es que es verdad. Ahora seguimos yendo a Zara por costumbre, porque ya de barato no tiene nada. Vamos, que los zapatos no bajan de los 40 euros (y ahora me pongo en plan madre y digo "¡que son ocho mil pelas!") (si vuestra madre no lo hace, lo siento, la mía es una máquina de traducir euros a pesetas... 10 años después de que cambiásemos de moneda... Porque ya no existe "¿Qué apostamos?" que si no ya nos habríamos ganado miles y miles... de pesetas). Los vaqueros, si te cuestan 35 ya puedes dar gracias y, seamos sinceros, la calidad es la misma (o peor, si me pones).

Pero claro, como son lentejas... Es eso o irte a Primark y comprarte unos zapatos a 4 euros, muy bien, y que como poco te sude el pie o unos vaqueros a 15 y que te entre la pierna y tres cuerpos por la parte de la cintura. Inciso: ¿qué cuerpo tienen las irlandesas que esta gente hace pantalones con tobillos de mosquito y cintura de hipopótamo?

Vergonzoso.

De momento, sólo se me ocurre lo de acampar por aquello de que, además, este año no he planeado vacaciones y no creo que vuelvan a abrir la Puerta del Sol en plan camping temático (se me ocurre que, a lo mejor, en verano, los indignaos podrían viajar a otros campamentos de los que se han montado y hacer como un Erasmus de la queja, ¡sería tan enriquecedor!). Eso, de momento, pero mientras... Me voy a dar un paseíto por las tiendas, que hace como cuatro días que no me compro nada. ;)