Yo (observad cuantas veces hago mención a mi propia persona en este blog... al final no me ha quedado otra que asumir que soy una egoblogger, ¡qué le vamos a hacer!), como sabéis, soy una persona muy generosa. Por mi blog, por mi trabajo, lo doy todo.
Especialmente cuando, durante tres semanas, te mandan de viaje a diferentes puntos de España. Todo por la causa. De verdad.
Primero fui a Murcia (quéhermosaeres) (lo siento, no puedo decir una cosa sin la otra, mi cerebro no lo concibe y yo -de nuevo- ni puedo, ni quiero, ni debo cambiarlo):
![]() |
| Allí hice eso que tanto me gusta: rodearme de modelos que me demuestran que sí, mis 163 centímetros de altura se quedan escasitos. También me rodeé de gente muy divertida, como los Pelonios y Alejandra (dcha) y Cristina, de Telva y Cosmopolitan (por cierto, que la foto la he sustraído vilmente del blog de Alejandra). Además descubrí lo baratísimas que son las copas en Murcia: 5 euros por un mojito en una ronería que era lo más de lo más. En Madrid te dicen que vas a un sitio así y vas preparando 12 euritos como mínimo. |
Después, más al sur, me fui a Tenerife:
Y, finalmente, a otro hotelazo, esta vez en Tarragona:
En fin, que normalmente os digo que esto es un trabajo y que, como todo, tiene sus pros y sus contras. Evidentemente, esto es lo segundo... Porque cuando se acaba, el golpe de realidad ¡es muy duro!


