miércoles, mayo 18, 2011

Tengo una muñeca vestida de...

¡Salvador Bachiller!

Bueno o, en realidad va vestida de vete a saber qué, pero el bolso y los zapatos son de la marca, eso tenedlo por seguro.

Si os soy sincera, desde que me llevo el coche al trabajo voy a muchos menos eventos (desde luego, menos de los que debería), pero me pareció que en Salvador Bachiller se lo estaban currando tanto que iba a merecer la pena.

Y la verdad es que así fue. Lástima que a mí me pillase en una etapa de régimen estricto (prometo volver a él mañana mismo, pero ya en plan bien, que nos conocemos) porque en su tienda de Alberto Aguilera (inmensa, no la conocía y me sorprendió gratamente) nos esperaban dos mesitas repletas de delicias norteamericanas y francesas... La idea era trasladarnos a Nueva York y París (no literalmente, claro, pero oye, algo es algo).

Y allí podíamos jugar a los recortables, ¡pero con una muñeca de verdad! A mí es algo que me encanta. Ya lo había probado cuando hace un año (un año ya, ¡madre mía!) monté la producción de moda con Chema y Patricia... (Desde aquí os hago un llamamiento: vamos a hacer un hueco en nuestras apretadas agendas, ¡hay que repetir! ¡y llevar a cabo las ideas raras de Chema!).

Y el resultado fue...

Un 'look' sencillito porque lo que yo quería, ya que estábamos en una tienda de complementos, es que destacasen estos precisamente... ¡Y creo que lo conseguí!

Fue muy divertido y además pude descubrir la colección de la firma. Me costó mucho decidirme porque la verdad es que todo era muy bonito (y a buen precio, os lo digo yo que no pago 100 euros por un bolso ni así me maten). Sin embargo, creo que el bolso fue una gran elección. Tanta... Que se vino conmigo a casa (qué le voy a hacer, no tengo remedio).

Dicen que algunas mujeres somos de bolsos (véase este vergonzoso caso de 'bolsismo' sin límites) y otras de zapatos. Véase el caso de Patricia, de Shopaholic, cuyos pies podréis apreciar a la izquierda en esta foto (los de la derecha se llaman Zara y han intentado inutilizar mi tendón de Aquiles, pero he ganado yo).


No es sólo que las dos tiremos mucho por el 'animal print' sino que encima ella cogió las mismas sandalias que yo le puse a la modelo. ¡Somos almas gemelas! =)

miércoles, mayo 04, 2011

Con toques de madera... ¡Y no defrauda en pie!

[Nota: Este mes prometo Carta de la Directora... Siento la desaparición sin dejar rastro pero he estado liadísima... y haciéndome la ocupadísima también]

Conocía la firma Fosco de sus presentaciones para prensa (las que han hecho las dos últimas temporadas con Ion Fiz y Juano -Juanjito- Oliva) y la verdad es que allí sólo puedes ver lo bonitas que son las piezas (la verdad es que ambas me han gustado... Especialmente el bolso Lomana, porque soy muy de bolsos) pero, claro, allí no es plan de ponerte a probarte el calzado. Queda mal. Como feo.

Por eso hace unos días (este post está escrito desde hace ni se sabe, ponía "la semana pasada"... menudo desastre) nos invitaron a... ¡Una cata de sandalias!

Sólo el nombre ya pintaba bien, pero lo que nos esperaba era aún mejor: un día antes de la cata pude ir a Le Club (que recordaréis por el sitio donde me han hecho el mejor corte de pelo de mi vida) a que me hicieran una pedicura. ¡Mi primera vez! ¡Y qué bien estuvo! Me masajearon los pies, los hidrataron, limaron las uñas y me pusieron un pintauñas rojo/rosa (¿cómo iba yo a ponerme otro color?). Fenomenal, como siempre, de verdad que merece la pena aunque sólo sea por el trato... Creo que esta semana voy a volver a cortarme el pelo, que ya toca...

Al que acierte cual es mi pie le regalo... ¡Mi amistad!

Y luego, a probar sandalias. Yo, por si no lo sabéis, nunca he sido muy de tacón (bueno, nunca, nunca no, pero si queréis otro día os cuentos mis tardes en la discoteca Kapital, con zapatos Mustang y caletines de deporte -toda una trendsetter, vamos-), pero he de decir que, al menos en la tienda, ¡no hacían daño! Aunque, claro, con los que tenían tacón fino no se me daba mucho andar...



Lo más divertido de la cata fue, además de poder probarnos todo lo que quisiéramos (eso se puede hacer siempre),¡ que nos las servían como si fuesen caviar! Yo me imaginaba a las princesas con sus doncellas enseñándoles un montón de modelos sobre lujosos cojines mientras bebían champán (en mi caso, cava con zumo de naranja, ¡hay que ver lo que me gusta esta combinación! Borrachilla pero con glamour, eso siempre).


Además, la noche fue perfecta, tanto las chicas de Fosco, como Pablo (por el que tengo especial predilección, y del que me acuerdo cada día al escuchar una canción de Glee), Rubén, Soraya, que nos hizo compañía, y todas mis amigas bloggers. ¡Un grupo perfecto!

En fin, para que veáis lo mucho que me gustó, a los dos días fui a comprarme unas de las sandalias de la cata (las mismas que estas, pero en beige, a ver si les hago una foto y os las enseño)


PD: Gracias a Mamen-Díaz Alersi y Elena Buil por la cesión de imágenes y también de los derechos sobre sus pies, que son los que me acompañan.