Bueno, nunca sé exactamente cómo se escribe el tal "jo", pero a mí me suena así y este es mi blog así que... ¡Se siente!
No sé si lo he contado alguna vez, pero por mi casa no viene Papá Noel. Mi madre desde pequeños nos decía que aunque intentase entrar lo iba a echar a patadas y se libró porque mi infancia queda ya muy lejos y todavía no se había puesto tan de moda como ahora (con el rollo de "así juegan los chiquillos durante las vacaciones" me da por pensar que durante el año no existen ni los fines de semana, ni los puentes... ¡pero si los niños son los que más vacaciones tienen durante el año! -bueno, ellos y mi cuñada, que para eso se sacó su buena oposición y es profe-).
En fin, que ya me veía yo como cada año con las manos vacías (y leyendo por Twitter lo que le ha dejado el gordo ése a la gente... Menos a Kortvex, que es más de Reyes Magos también, para eso os dos nos consideramos monarcas... ete a aber de qué). Pero no, de pronto, llego a mi casa, y mi madre me recibe con un cariñoso: "otra vez han mandado un paquete para ti y justo el mensajero ha llegado cuando peor tiempo hacía"... Que digo yo que parece que he llamado yo a Correos y les he dicho: "No, no, no. Esperad un momento... ¡ahora! Sí, sí, ahora, que es cuando está cayendo el Diluvio Universal"... En fin.
Y el paquete, no tenía sonido pero nada más verlo sonó "en mi cabeza": En estas Navidades, turrón de chocolate, en estas Navidades, turrón de...
¡Sííííí! La buena gente de Suchard ha decidido mandarme un obsequio navideño y he de decir que me encantó el detalle porque no sólo venía una de sus famosas tabletas (mi hermano ha descubierto con agrado que hay una versión con chocolate negro, es que la del blanco no la vemos muy lograda) sino con unos nuevos bombones, al estilo del mencionado turrón pero en pequeñas dosis y con una cajita surtidura. De hecho, éstos han rellenado gran parte de mi calendario de adviento (cada año obligo a mi madre a que rellene los bolsillos con cosas... Sí, ya sé que tengo 26 años, qué pasa, el espíritu navideño no entiende de edades).
Lo que más me gustó (y emocionó a mi familia, fan de los 'packagings' chulos) fue que acompañaron esto de una mini almohada... ¿Una qué? Mini almohada, en la que me invitaban a soñar y yo, voy a hacer eso... Soñaré que el año que viene (o ahora mismo, aún estáis a tiempo, no pienso ser muy estricta con las fechas), alguien se compadezca de mi falta de regalos el 25 de Diciembre y me haga un pequeño obsequio... No es tan difícil, Spanair también lo ha hecho:
Será el catarro o qué sé yo,pero me he emocionado al verlo, ¡qué bonita iniciativa!
¡Feliz Navidad!











