lunes, julio 26, 2010

¡Un rayo de sol oh oh oh! (o dos, o tres...)

Como habéis podido comprobar este año estoy totalmente entregada a lo que viene siendo tomar el sol, ponerme morena, etc. (si véis mis fotos invernales comprenderéis por qué, este año había alcanzado una nueva cota de blanquez, reinventado el blanco más blanco). Y, además, es que este año estoy más preparada que nunca.Dada mi nueva situación becarial (nueva en términos veraniegos, en Yo Dona no entré hasta Octubre), dispongo de cremas y otras cosas, abandonando a mi, por otra parte, adorado, Deliplus. Barato sí, de fiar en temas solares... Psch, no sé yo.


Hoy no os voy a hablar de cremas sino de algo que me parece muy chulo y es... Chan chan chan chaaaaaan...


Una aplicación para iPhone, creada por Lancaster que te ayuda a prepararte para el sol, y eso es genial, porque yo, si algún dí tuviese la suerte de irme de vacaciones, me imagino a mí misma: llego a Cádiz (qué pasa, es mi imaginación y yo decido dónde me voy), dejo las maletas en el hotel, me paso por un bar a comer papas aliñás y... Cuando voy a bajar a la playa digo "tate, que no tengo crema". Y no sé a vosotros, pero yo nunca sé ni la graduación que tengo que usar ni nada. Normalmente, una se fía de las madres, pero por ellas nos echaríamos hasta factor de protección +1000 si existiese y eso no es lo adecuado. A veces no es necesario....

Pero eso no lo sabemos. De ahí que yo, en mis vacaciones imaginarias, podría sacar mi iPhone imaginario y consultar qué tipo de protección necesito según mi tipo de piel (salen unas chicas muy monas, así que lo mejor es fijarse sólo en el color que tienen, porque si tenemos que comparar según la belleza...). Además tienen un "geolocalizador" (toma castaña) gracias al cual me dirían "nena, en Cádiz pega el sol que no veas, ponte tal o cual". Vamos, que te hacen un diagnóstico diagnóstico solar A MEDIDA, y no lo que hacen las madres que es así, a ojo de buen cubero.


La verdad es que yo alucino con la cantidad de cosas que se están sacando para iPhone, hace poco escribí en la revista sobre una aplicación de Tiffany & Co. para elegir anillo de compromiso en la cual podías poner un anillo encima del teléfono y te decía qué tamañoo necesitabas, para no tener que consultar a la agraciada. Ahora, te dicen qué crema echarte para el sol y encima, puedes estar tirado en la toalla y decir "pues no me ha quedado claro", y te responde un experto, no es lo que llamaríamos "desconectar del todo", pero vamos, más fácil imposible. Aquí el que se quema es porque quiere.


Bueno, y todo esto, ¿Cuándos 'leuros' me va a costar? Pos nada, porque el Lancaster Sun Expert se descarga gratuitamente en la tienda de iTunes. Yo, viendo que es 'free' la verdad es que me lo llevaría de vacaciones, por si acaso, que luego podéis o pasar del experto, pasar de vuestra madre y quemaros o hacerla caso. Y posiblemente lleguéis a casa más blancos de lo que os fuisteis. Como os digo, es vuestra elección, ¡que yo lo de las vacaciones es algo que no contemplo en mi calendario!


Como habréis deducido, éste un...
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jueves, julio 22, 2010

'EL' vestido

Iba yo alegremente - tralaralarí - el primer día de rebajas cuando, en un escaparate lucía orgulloso, desafiando a descuentos y anunciando tiempos mejores de 'rinconcito ordenado' (expresión que se inventó Carmeron y que ahora usa gran parte de la humanidad, es más, en cuanto entro a Zara digo "qué razón tiene la jodía...").

¿De quién habla esta loca?, sus preguntaréis, como tantas y tantas veces (y las que os quedan, amigos, ¡y las que os quedan!). Pero no es de quién, sino qué [hay que ver, ahora en serio, la de veces que se utiliza este recurso en literatura - y en este mismo blog, que es muy de tirar del recurso fácil - para hacerse los molones: "De quién hablo, me diréis, pues no es quién sino..." ¡Arg! Vergüenza debería darme, menos mal que aún soy becaria y tengo tanto que aprender...]

Total, antes de esta molesta interrupción yo venía a hablar de mi libro vestido. El que recordaréis de anteriores ocasiones como Cantizano o Pozí.


Ni qué decir tiene que a mí me quedaba mucho mejor que a la maniquí esmirriá ésa, pero oye, yo no estoy como para ponerme en el escaparate de H&M a ver pasar las horas...

¡Ah! Es que esa historia no os la he contado... (soy como un pozo sin fondo de anécdotas tontas). Resulta que ese vestido que llevaba yo no era mío, sino prestao. Quiero decir, que nos llenaron el almacén de Moda de la revista de vestidos, zapatos, bolsos y complementos y ¡hala! ¡a elegir! Claro, imaginad que en una redacción llena de mujeres eso sólo podía significar una cosa... ¡Horas y horas de pruebas! =P

Y yo, humilde como pocas (sigo esto mientras miro así como hacia abajo en plan "qué humildita soy", más o menos como en las fotos de Atelier, jaja), me probé vestidos de toda clase y condición (lo cual quiere decir, de muchas firmas de renombre) y, al final, me quedé con el de H&M. Sencilla, que es una (y un poco gordi, por lo que ése era el único que me quedaba bien, pero eso no queda tan chulo).

Y... Ésa es la historia. Ahora ya está a la venta (espero que no el mismo, aunque juro que no lo ensucié ni nada) y, bueno, si algún alma caritativa, un donante anónimo, quiere hacerme el favor de comprármelo (son 40 o 50 euros, nada que no os podáis permitir, vosotros, NO becarios), pues ya sabéis dónde estoy (y si no, os lo digo).

domingo, julio 18, 2010

Becaria, precaria... Y famosa

Sí, ¡una vez más vuelvo a hablar de mí! Así es la vida, dame un blog y te hablaré de mí, dame una entrevista y te hablaré de... Mí.

Os dejo con la entrevista que Bea (Beatriz Vera) me hizo para la revista que dirige, Atelier. Poco puedo decir (espero que seáis vosotros los que lo hagáis, y cuidado que ya he escuchado algunas críticas así que creo que estoy inmunizada, tenéis vía libre) aparte de que con ela todo son facilidades, que la fotógrafa, Josefina, hizo un gran trabajo para lo que soy yo y que, bueno, desde mi humilde punto de vista, creo que el reportaje está muy bien, refleja fielmente mi día a día e incluso me hace parecer inteligente... ¡Mola!

lunes, julio 12, 2010

Iker y (S)ara

Una vez más aprovecho la versatilidad de mi nombre (algo en lo que mi madre no pensó cuando me lo puso... Claro que ella tampoco calculó que sólo tendría tocayas octogenarias, un fallo).

En fin, que esta vez me cambio de Ari a Ara para, aunque sólo sea en el nombre, parecerme un poco a la novia de España. Porque Sara Carbonero será la novia de Iker Casillas (capitán de la Selección y mostoleño de pro), pero desde EL BESO todo el mundo quiere formar parte de esa pareja (qué cosas, pasar de héroes a villanos, y sin penaltis de por medio... aunque ella me sigue cayendo mal, que conste, es más, ahora me cae PEOR) (envidia pura y dura, lo sé, aunque sigo razonando lo injusto que es para otros muchos profesionales del periodismo deportivo que ella sea subdirectora con 2 años de experiencia).

Total, que no vengo a hablar de ellos sino de la pareja que formamos Iker y yo. Sé que nadie sabía de su existencia y, es más, ni siquiera él lo sabe, pero lo que ocurre en mi cabeza es real para mí y con eso me basta.

"¿De qué nos habla esta chica?" esteréis pensando, si es que aún no habéis cerrado esta ventana...

Pues os hablo de esto:

(obviemos a mi amiga Irene, lo importante es el amor que podemos ver entre San Iker y yo)

Esta imagen, que data de 2008, pertenece a la Fiesta Larios en Madrid (la mejor en la que he estado hasta el momento) y allí ocurrió algo muy curioso: nada más llegar nos encontramos a Arturo Valls, del que siempre he estado un poquito secretamente enamorada y luego con mi primo Carlos y su mujer, la modelo Raquel Navamuel, como si fuese una reunión de caras conocidas o de una especie de "wishlist" de personas... Entonces le dije a mi amiga: "Sólo nos faltaría que viniese Casillas" y ella respondió "Pues mira, ahí está" (esto es real como la vida misma, no una de esas veces que me da por echarle imaginación a la cosa, que miré y ¡ahí estaba!).

Así que me armé de valor y me acerqué a pedirle una foto y hablar con él, ya que le hizo bastante ilusión que yo también fuese de Móstoles (tanto que me dijo que lo disfrutase mientras viviese aquí... Claro, lo dice uno que ahora vive en Boadilla) :P

Y... Así fue como surgió el amor (sobre todo, ¡por mi parte!). También me dijo que me invitaría a una copa si nos encontrábamos por Móstoles (él viene a menudo; de hecho, va a bares da los que he ido de vez en cuando y aquél día iba acompañado de dos amigos de los de toda la vida, uno de ellos me contó que vive cerca mía).
Como eso no ocurrió (lo del reencuentro, digo) y en mi ciudad organizaron un concurso de cuentos inspirados en su persona, me animé a participar, y ya casi soñaba con llevarme el premio (sobre todo eso, que eran 4.000 euros) y volver a verlo. Pero se lo llevó un Harry Potter versión futbolística y yo me quedé sin dinero y sin novio deportista. Así que, por el momento, nuestro amor tendrá que esperar... Eso, por el momento. ;)

PD: Este post se lo dedico a la Ratita Presumida, que comenzó el Mundial renegando de él y ahora es forofa como la que más. Por eso y porque podría ser "suegra" del mejor portero del mundo y todavía no lo sabía...

martes, julio 06, 2010

Consejos becariales

El otro día estaba esperando a alguien en la puerta del trabajo y de pronto lo vi claro: toda esa gente joven, arregladísima, medio tímida, sólo podía formarmar parte de... "La nueva hornada de becarios".

Esta especie, a la que pertenezco y de la que ya me considero veterana (no sólo aquí, sino porque empecé de becaria a los 18, y fíjate si ha pasado tiempo que ya peino canas... bueno, cana, en singular, y además un buen día desapareció por arte de tijera), florece especialmente en el verano donde, seamos claros: las vacaciones se suceden, hay escasez de personal y somos la mejor herramienta humana para hacer sustituciones. Diga lo que diga el comité de empresa, el defensor del periodista o como se llame esa gente que, teóricamente, vela por nuestros derechos.

Sin embargo, como experimentada en el campo, creo que puedo permitirme dar algunos consejos (que no sé si alguien debería seguir, el hecho de que a mi edad siga formando parte de este selecto grupo da que pensar...).

En fin. Una de las cosas que hay que tener claras es que, independientemente de lo que te paguen, siendo becario (de periodismo, el único palo que he tocado yo por el momento) vas a tener que trabajar. Sé que esto para mucha gente es lo normal (yo no concibo ir a trabajar sin trabajar) pero otras personas, no sin razón, creen que se están aprovechando de su tiempo y su esfuerzo. Pero, hoy por hoy, es difícil entrar en el mundo del periodismo si no comienzas como becario y, en cualquier caso, sin contactos no eres nadie. Así que para los que les cueste hacer el esfuerzo y ponerle ganas, una idea: inversión de futuro.

Otra cosa que hace mucha gente es forzar las cosas. Os parecerá una tontería, pero en todos mis años como becaria he visto ya a mucha gente que desde el minuto uno se esfuerza en aprenderse los nombres de la gente, hablar con ellos, hacer hincapié en sus buenas relaciones con jefes (madre mía, cómo se nota eso), integrarse rápidamente y... No sé. Puede que funcione, pero yo creo que, en la vida, lo mejor es ser natural. Ni qué decir tiene que tras meses y meses por la redacción de la revista, yo ya me sé los nombres de la gente (aunque me ha costado, siendo tan despistada, no os creáis) y muy buenas relaciones con casi todo el mundo, pero es que llevo nueve meses por allí, lo raro ya sería no hablarse con nadie... Poco a poco, mostrarse natural, que al final todo el mundo se acaba descubriendo y no por muchas confianzas vas a aumentar tus posibilidades de quedarte... Las amistades que te lleves seguramente te enriquecerán mucho más que eso.

Y, finalmente (tampoco os penséis que ser becario es tan difícil, por más que yo me haga la guay), remarco: sed naturales y haced sólo hasta donde creáis que debéis, pero, como dice un profesor mío (que casualmente se llama José María Calleja, y es uno de los mejores periodistas de este país), "aquí no vale decir que eres muy bueno y que tu madre también lo diga, si nadie te conoce, nadie puede saberlo". Así que, jóvenes becarios que comenzáis vuestra aventura... ¡A darlo todo! (¡Y suerte para todos -yo incluida-!)

viernes, julio 02, 2010

¡Vamos a la playa oh oh oh!

Cada verano lo mismo: llega el sol, el calor, añoro mis vacaciones infantiles (todo el día al sol, en mi cámping, morenísima), detesto mi piel blancurria (he inventado un nuevo concepto de blanco, nunca nadie había visto uno igual) y... Acabo cantando esta canción. Ah no, que lo que quería decir es que al final, tarde o temprano, acabo quemándome.

Para mí, es un 'must'.

Es más, cuando me esfuerzo en darme crema, me embadurno todo el cuerpo, y no me quemo, me olvido de una parte básica (teniendo en cuenta la de cosas que me pasan), los pies y... Las plantas acaban chamuscás. Literal. :P

En fin, que cada año acabo igual, precisamente porque las cremas y yo no tenemos una relación cordial. Yo paso de ellas y ellas se enfadan conmigo y acaban dejándome quemada y requemada.
Menos este año, que con tanta crema por la redacción es imposible no tener un bote (o tres, como es mi caso) de protector solar... Además, como sabéis, estos días ando testando la nueva web de Clinique, o sea, haciéndome experta y he descubierto que tienen eso de lo que hablaban las chicas de belleza y que yo, que si compro algún cosmético lo hago en la zona Deliplus del Mercadona, desconocía: un autobronceador gradual.

Flipas. Lo quiero YA. Porque yo lo hacía a lo bruto, con un resultado 'regulero', mezclando el autobronceador a saco con crema hidratante y... Bueno, pues eso, que esto lo que viene a hacer es no dejarte naranja (ni con ese olor apestoso que canta a kilómetros), sino hacerlo poco a poco. No he visto el resultado aún, pero creo que es el inventazo del siglo para este tiempo en el que empiezas a tomar un poco el sol (si es que puedes) y vas cogiendo tonito. Ojo, como avisan los expertos, ¡el autobronceador no protege!


En fin, el caso es que leugo, a poco que me veo morena digo "bah, paso de protegerme" (sí, qué pasa, soy así, me salto todas las normas a la torera) pero como este finde donde me voy es a Alicante con la 'family' política, mi suegra me persigue para que me eche crema. El caso es que, por lo que me explicaron una vez, no hay que echarse más protección de la que se debe (cosa en la que toda madre insiste) y, a partir del factor +50 todas hacen prácticamente el mismo efecto. O sea, que la +100 no es que sea la leche, vale igual que las otras (curiosidades de la vida).

Otra cosa que me parece un rollazo es echarse la crema en la cara, sobre todo porque siempre tiene una protección altísima y a mí me gusta mi cara un poco morena (ya, ya sé que la protección no impide ponerse moreno... pero a mí SÍ) y porque hay que llevar dos botes.

Pues los de Clinique tienen también apaño para esto y tienen crema cara/cuerpo (¿tan difícil era?). Yo he elegido la del factor más bajo porque soy así, que soy muy pesada, que me gusta creer que cuanta menos protección, más morena. :P


Y... Eso es, básicamente. Todo esto para contaros que me voy de fin de semana a Alicante. Atomar el sol, a comer arroz en Los arroces de Segis y a olvidarme de que pasaré todo el verano enclaustrada en la redacción, jeje. Y también para contaros que, no sé qué tal estarán las cremas éstas de Clinique, pero sólo con la idea, me parece que ya solucionan bastante la vida a la gente. Que no tenemos tiempo de andar mezclando cremas a lo tonto... :P

PD: Ni qué decir tiene que, a cambio de hablaros de Clinique, recibo una compensación (no por parte suya, eso también hay que decirlo). Sin embargo,  ya dejé claro que si no me gustasen sus cremas, no lo haría. ¡Digo! :)