Este fin de semana han tenido lugra unas interesantes jornadas (sobre todo para mí, que leo blogs casi con obsesión y estoy siempre deseando conocer más para engancharme a más y más). Son las Jornadas de Blogs y Moda que han tenido lugar en el Museo del Traje y de las que he salido encantada... si queréis saber más, podéis leer crónicas más completas en los blogs de la derecha: Shopaholic, E-cool system, La ratita presumida, El blog de moda...).
En fin, en algunas de las ponencias se llegó a un dilema que a mí me ha perseguido desde mis primeros días de carrera y que aún sale de vez en cuando en alguna conversación: ¿quién puede ser periodista hoy en día?
Según lo que vemos en televisión, de periodista puede trabajar cualquiera pero yo, a la par, que creo que no cualquiera por ocupar un puesto lo es, tampoco creo que sólo por tener un título uno quede validado como profesional. Me explico: que Belén Esteban o algunos grandes hermanos (un ejemplo que está demasiado visto, pero no tanto como para que no sea cierto) trabajen como periodista no los convierte en tales, pero sólo por haber salido de la facultad con un título en la mano, tampoco debería poder llamarse así a nadie.
Creo que la facultad no enseña mucho yo en tanto en cuanto que el periodismo es un oficio y, como tal, poco hay que aprender, salvo alguna técnica (que se adquiere leyendo y conociendo los medios, cosas que no enseñan en la universidad). Por tanto, es trabajando en ello donde se aprende y donde se demuestra la capacidad de cada uno, y no en exámenes o trabajos finales.
Así, he de añadir que los blogueros (pongamos los de moda, ya que estamos tratando el caso) no deben ser vistos como competencia: especialmente porque nadie ve como tal a un científico que explica las cosas que no entendemos (es más, se les llama como expertos a programas, tal vez es que en este mundillo hay demasiado experto y expertillo), pero también porque ser bloguero a veces no es ser periodista (aunque se podría decir que algunos sí, sin un título de por medio, y quizá ahí radique el miedo de algunos "profesionales" y no por aquellos que simplemente dan su visión sobre algún aspecto... o a lo mejor es que todos ellos son temibles, quién sabe).
En fin, miedo a gente nueva, con ganas y con acceso a un medio hasta ahora inalcanzable, pero al final viene a desmoronar un sistema que estaba basado en una mentira: nadie es más profesional por tener una carrera y ni siquiera por ocupar un puesto de periodista. Como en todo, los títulos hay que ganárselos (salvo en la realeza, donde viene un poco dado... aunque bueno, Letizia estudió y ejerció, ¡parece que se lo ha ganado!).
En fin, en algunas de las ponencias se llegó a un dilema que a mí me ha perseguido desde mis primeros días de carrera y que aún sale de vez en cuando en alguna conversación: ¿quién puede ser periodista hoy en día?
Según lo que vemos en televisión, de periodista puede trabajar cualquiera pero yo, a la par, que creo que no cualquiera por ocupar un puesto lo es, tampoco creo que sólo por tener un título uno quede validado como profesional. Me explico: que Belén Esteban o algunos grandes hermanos (un ejemplo que está demasiado visto, pero no tanto como para que no sea cierto) trabajen como periodista no los convierte en tales, pero sólo por haber salido de la facultad con un título en la mano, tampoco debería poder llamarse así a nadie.
Creo que la facultad no enseña mucho yo en tanto en cuanto que el periodismo es un oficio y, como tal, poco hay que aprender, salvo alguna técnica (que se adquiere leyendo y conociendo los medios, cosas que no enseñan en la universidad). Por tanto, es trabajando en ello donde se aprende y donde se demuestra la capacidad de cada uno, y no en exámenes o trabajos finales.
Así, he de añadir que los blogueros (pongamos los de moda, ya que estamos tratando el caso) no deben ser vistos como competencia: especialmente porque nadie ve como tal a un científico que explica las cosas que no entendemos (es más, se les llama como expertos a programas, tal vez es que en este mundillo hay demasiado experto y expertillo), pero también porque ser bloguero a veces no es ser periodista (aunque se podría decir que algunos sí, sin un título de por medio, y quizá ahí radique el miedo de algunos "profesionales" y no por aquellos que simplemente dan su visión sobre algún aspecto... o a lo mejor es que todos ellos son temibles, quién sabe).
En fin, miedo a gente nueva, con ganas y con acceso a un medio hasta ahora inalcanzable, pero al final viene a desmoronar un sistema que estaba basado en una mentira: nadie es más profesional por tener una carrera y ni siquiera por ocupar un puesto de periodista. Como en todo, los títulos hay que ganárselos (salvo en la realeza, donde viene un poco dado... aunque bueno, Letizia estudió y ejerció, ¡parece que se lo ha ganado!).


















