lunes, junio 29, 2009

A régimen... otra vez

Esta vez me lo ha mandado la endocrina, así que a ver qué tal, porque una ya va perdiendo la fe...

En fin, a pesar del buen tiempo, siento una especie de desasosiego interior que hata hace poco no tenía, así que espero que igual que ha venido ¡se vaya!

Ya hemos puesto en marcha el concurso del blog (y pa' qué negarlo, la participación a día de hoy es escasilla), así que si os pasáis, me haréis un poco más feliz ;)

También he hcho un artículo que me gusta especialmente para Tinta Digital:


Y... eso es todo, por el momento.

lunes, junio 22, 2009

One more thing

La chapa que os he soltado abajo no la entiendo casi ni yo, así que espero que no lo tengáis en cuenta.
Así, os dejo con mi artículo de esta semana de Tinta Digital, primer capítulo de Guía de compras por internet, esta vez con consejos sobre eBay.
Además, esta semana Spoilertown cumple 2 años, y vamos a celebrarlo de verdad, ya os iré anunciando aquí las cosas, para que no me dejéis tirada y hagáis el favor de participar que como la cosa no cuaje ¡va a dar penita!

Relaciones Personales

Estaba aquí dudando entre contaros cómo se desarrolla mi vida ociosa (la poca que me queda, porque en Julio vuelvo a estudiar) o soltaros alguno de esos sermones que me vienen de vez en cuando a la cabeza.
Desgraciadamente, ninguna opción era buena para vosotros, así que os anuncio que he elegido la segunda.
El caso es que estaba pensando en cómo funconan las relaciones personales (al menos en mi entorno), y me he dado cunta de que, por lo general, siguen siempre un mismo patrón.
Empiezan como algo sencillo, algo bonito (no digo que después no lo sean, a ver si me entendéis), como por ejemplo, el deseo de tener un hijo, la coincidencia de dos personas que se caen bien y se hacen amigas u otras dos que no sólo quieren ser amigos sino ir más allá. El caso es que, inependientemente del tipo de relación, al principio no existe un compromiso pleno: nadie suele exigir demasiado al otro.
Sin embargo, pasa el tiempo, el afecto es mayor o igual, y la confianza aumenta. Dicen que la confianza da asco, y a lo mejor no habría que ser tan extremos pero sí es cierto que la confianza estropea o deteriora el curso de las relaciones.
No creo que las primeras etapas de una amistad o una pareja sean sinceras, pues cada uno se guarda lo suyo por quedar bien, pero sí es verdad que cada individuo hace lo que verdaderamente quiere hacer, cosa que no pasa después pues la mayoría cede por diversos motivos: no herir al otro, tener la posibilidad de hacer algo que el otro no desee pero nosotros sí más tarde, etc.
Ese "sacrificio" es bonito pero no debería ser así. Aún menos cuando se trata de temas trascendentales qué determinan el rumbo de la vida de los integrantes de la relación. Lo ideal sería que cada uno siguiese sus intereses, pero así muchas relaciones se habrían roto.
Y esta vez sí hablo de relaciones amorosas porque ni la amistad aguanta golpes tan duros ni la familia suele conseguir que alguien rompa totalmente sus esquemas por ellos.
Pero si todos fuésemos totalmente individualistas, ¿viviríamos donde vivimos ahora? ¿sería éste nuestro trabajo? ¿tendríamos los mismos amigos?
La pregunta es: si alguien tiene que ceder, ¿hacia qué lado irá la balanza?

jueves, junio 18, 2009

Hola holaaa

Nunca creí que diría esto, pero... Me aburro.
Estoy acostumbrada a acabar los exámenes tan rápido como me pongo a estudiar para los siguientes o para Septiembre, que es lo mismo, y ahora que tengo un mes para mí slita se me va de las manos... Sin hacer nada.
Menos mal que ya mañana es fin de semana y espero hacer algo interesante, como siempre.
Mientras tanto, os comento: mis artículos de Tinta Digital han vuelto (y agradecería comentarios, ya que la cosa ha ido cayendo en picado últimamente... Esta semana tengo cero patatero... ¿tan mal lo hago?). Esta vez toca...

No os preocupéis, que estas semanas voy a hacer algo más interesante y curioso, que os va a gustar más, ¡espero!
Y también he escrito en Spoilertown, pero eso ya es para nota ;)

domingo, junio 14, 2009

Pokeros (y pokeras)

Aunque no le dedico a esto el tiempo que me gustaría (se me ha roto el otro portátil y ahora estoy en un sobremesa con teclado de goma) (¿cuándo se hicieron tan incómodos los sobremesa? ¿por qué ya todo el mundo tiene portátil si hasta hace poco eran peores que los otros?), pues quería comentaros algo que me ha pasado hoy.
No quiero sonar a vieja que refunfuña (no podría, de hecho, me está saliendo la única muela del juicio -final- que me queda y duele... aunque no tanto como aquella vez), pero creo haber descubierto qué motiva a lo jóvenes de hoy en día. La generación malota.
Hoy iba y tranquilamente en el Metrosú haciéndome la intelectual leyendo un libro en inglés -lo sé, frikaza que te cagas- (Trilogía de Nuva York, de Paul Auster, cuya primera parte no he entendido muy bien así que espero que alguien me aclare qué es lo que pasa poque el final me ha dejado desconcertada) (y una vez más, también sé que soy una friki con el tema de Nueva York... nada nuevo bajo el sol, amigos). En fin, que lo de hacerme la intelectual requiere una cierta concentración porque leer en un idioma ajeno cuando el tuyo propio te está rodeando (las converaciones de la gente y eso) lo complica un poco.
De pronto, unos metros más allá, alguien enciende un loromóvil (me ha gustado la expresióin, porque yo también lo comparo a los radiocasetes que a todos nos recuerdan al Bronx -o a House, si has visto la última temporada-). Por supuesto, tocaba reggaetón (o reketón, como le gusta a algunos... Descubro estar muy puesta en términos pokeros). Me asomo y veo a dos jóvenes pokeras, con sus oros, sus pelos teñidos de negro... Todo el pack.
Según miro, una de ellas se pone de pie, se levanta la camiseta, la convierte en top ¿? y se pone a bailar agarrada a la barra del metro. Carne de Club Momentos, está claro.
Como el espectáculo ha perdido frescura a los pocos minutos y ya nadie miraba (yo intentaba concentrarme otra vez en aparentar mi edad de una vez por todas), han cambiado de música, a algo que ellos llaman flamenkito pero, la verdad, debe estar haciendo que Camarón se revuelva en su tumba y se arrepienta de sus excesos.
El cambio ha supuesto también un cambio de registro, ha tocado palmas, cantes a voz en grito (más altos aún que la música del móvil, que me ha hecho imaginarme a la pokera en la tienda diciendo "sí, sí, táctil o lo que sea, pero ponme a ver hasta qué volumen llega el altavoz") y otros tantos bailes jaleándose la una a la otra.
Y ahora viene lo interesante (porque lo demás es cada vez más común):
Al ir a bajarse (en Fuenla, claro), seguían bailando y cantando y una señora, a la que han cogido con un buen día se le ha ocurrido decirles "Da alegría veros". Cuando la pokera más chunga se ha enterado bien de lo que le decía (con la música no la oía, qué raro), ¿sabéis qué ha contestado?
...
"¿Sí? Pues a vosotros no".
Ahoa descubro que su misión en el mundo es alegrar la vida de los demás, qué bonito.

domingo, junio 07, 2009

Vida social: ¡aquí estoy

Después de unas semanas horribles en las que he estado hacinada en mi habitación (y eso significa en un espacio muy pequeño: el que dejan las cosas que he ido acumulando en el suelo), por fin vuelvo a ver el sol (y de milagro, porque fue acabar los exámenes y hacer frío, pero bueno).


Este fin de semana lo he aprovechado bien (sobre todo teniendo en cuenta que el sueño acumulado me ha hecho quedarme en casa por las noches y echarme alguna siesta que otra...).
El viernes, por ejemplo, fui con Carlos (CSolanillos para los lectores) y Rubén (Oposeitor para mí) a la Feria de la Tapa en el Palacio de los Deportes. El año pasado no pude ir (no sé si llegué a contar aquí lo trágico que fue) y la verdad es que éste ha estado muy muy bien.


A pesar de que había bastante gente (y bastante = mucha), y tuvimos q esperar para comprar las monedas (una moneda, un euro, sencillito), las tapas estaban muy bien y tampoco se hacía muy pesado el hacer cola para que Rubén pudiese gastar sus saldo monetario ;)

Aquí tenéis una pequeña muestra de lo que tomamos:

Como hoy voy a la Feria del Libro (no sé por qué a Carlos y a mí este año nos ha dado por llamarla Book Fair), igual hasta consigo repetir en la otra feria (la que no alimenta el alma, sino el michelín). Si alguien se apunta...