Aunque pudiese parecer el título de una comedia, no voy a decir ahora eso de "De los creadores de Scary Movie..." que tanto se oye últimamente (¿os dais cuenta de que este año han sacado tres entregas? ¡las deben hacer como churros!).
Sin embargo, reconozco que tintes humorísticos sí tiene la cosa, por lo que podría decir algo así como: "De los creadores de 'Mis pieeeees', '¿Por qué me odias, Dios?', 'Otra vez' y 'Los pies: Historia de un verano'... Una historia sobre una chica que no sabe llevar tacones pero necesitaba comprarse unas botas altas a 8 euros".
Sí, amiguitos, esta vez tengo moratones en la planta de los pies. No se ven, pero están ahí, y suerte que hoy no tengo que andar mucho porque provocan un agudo dolor cada vez que tocan el suelo y proyecto mi peso sobre ellos.
El argumento de la peli sería más o menos así:
Una vez más, Arita, nuestra protagonista, decide volver a visitar el Mercadillo de Mango, esta vez con su mamá, que sabe buscar bien y medir las tallas sin que ella tenga que probarse.
Sabían, gracias a la cajera, que a las 4 de la tarde reponen material, por lo que a las 3 y cuarto estaban ya en el lugar que, en vez de estar vacío como esperaban, estaba en uno de sus momentos álgidos.
Tras un vistazo rápido a los montones descubren que no hay botas a la vista, pero ven a una de las cajeras sacando cajas y colocando mercancía nueva en los
montones.
La madre de Arita propone vigilarla y seguirla si lo que lleva son botas, gracias a lo cual descubrne incluso una chaqueta muy interesante que llevarse a casa.
Pasa el rato y deciden dividirse: la madre a la cola y ella a la vigilancia.
La de las cajas saca de una de ellas un zapato, y Arita piensa "ésta no es" pero al momento asoma algo... "sí, ¡son las botas!". La mujer vuelca la caja, la gente se amontona, pero Arita, milagrosamente las consigue: unas botas de 200 euros por 8, ¡gran compra!
Por la tarde, Arita asiste a un concierto de su amiga (llevando sus botas nuevas, claro), pasando antes por un bar de tapas de Madrid, al cual debe ir caminando. El dolor entonces ya aparece pero no es tan intenso como lo será después. Tras el concierto, es la hora de volver a casa y ahora sí, ahora Arita cree que se ha fracturado los pies como poco pero aún afirma, y con esto dejamos un final abierto para nuevas entregas "las botas no hacen daño, es sólo que yo no estoy acostumbrada a llevar tacones".
montones.
La madre de Arita propone vigilarla y seguirla si lo que lleva son botas, gracias a lo cual descubrne incluso una chaqueta muy interesante que llevarse a casa.
Pasa el rato y deciden dividirse: la madre a la cola y ella a la vigilancia.
La de las cajas saca de una de ellas un zapato, y Arita piensa "ésta no es" pero al momento asoma algo... "sí, ¡son las botas!". La mujer vuelca la caja, la gente se amontona, pero Arita, milagrosamente las consigue: unas botas de 200 euros por 8, ¡gran compra!
Por la tarde, Arita asiste a un concierto de su amiga (llevando sus botas nuevas, claro), pasando antes por un bar de tapas de Madrid, al cual debe ir caminando. El dolor entonces ya aparece pero no es tan intenso como lo será después. Tras el concierto, es la hora de volver a casa y ahora sí, ahora Arita cree que se ha fracturado los pies como poco pero aún afirma, y con esto dejamos un final abierto para nuevas entregas "las botas no hacen daño, es sólo que yo no estoy acostumbrada a llevar tacones".
Y ahora estamos en el día después, y sigo pensando igual, lo que pasa que después de esta experiencia no sé cuándo me voy a atrever a ponérmelas otra vez, supongo que tendrá que ser poco a poco...
¡Qué monos!

