miércoles, noviembre 12, 2008

¡¡De vuelta de todo!!

Cumplo con los deberes que me impone Csolanillos, conocido como "aquél que envía cosas a sus contactos mientras trabaja", ejem...



Bueno, os cuento. Creo que ya mencioné por aquí (tengo tantas cosas en la cabeza que nunca me acuerdo de qué he hablado y de qué no) que me llamaron de la revista Car and Driver porque me había tocado un concurso, Conductor Joven 2008, e iba a participar en unas jornadas en Valencia con otros 19 participantes (en total, 10 chicos y 10 chicas).



Esas jornadas fueron entre ayer y hoy... Apenas un día y medio, que sabe a poco, muy poco.



Sobre todo para mí, que tenía que coger el avión a las 9:15 de ayer y llegué tarde (gracias atascos de Madrid, os quiero), así que tras la desesperación inicial y gracias a la inestimable ayuda de Inma, la chica de Ford que se ha encargado de todos nuestros desplazamientos y todas nuestras preguntas y todo, conseguí un billete en el siguiente avión (en el cual, según Iberia, no había plazas...)



== Hago un inciso para contar que me crucé con el Señor de la Sexta por el camino ==



Llegué, me recogió "nuestro conductor" (no sabemos su nombre, pero nunca lo olvidaremos... supongo que os hacéis una idea si os digo que todas las chicas fuimos flechadas a montar en su coche y que fuese un Ford Mondeo muy cómodo nos daba igual).



En fin, que llegué la última y ya estaban todos mis compañeros montados en los coches (10 Ford Fiesta, verdes y magenta) y me pusieron en el coche número 1, donde estaba el que sería mi compi, Adrián (que es el único que tengo en foto, de momento, porque además de perder el avión, dejarme los localizadores de reserva también me olvidé la cámara).



En fin, hicimos innumerables pruebas, que si curvas, frenadas, etc., comimos (impreisonante la comida, bueno, todas las que hemos hecho) y pasamos a hacer las pruebas de verdad, las que puntuaban... Y bueno, bien. Los chicos mejor que las chicas en general excepto en a que teníamos que ir a 100 y frenar en seco para hacer una curva... Los chicos, más cagaos, iban a 85 o por ahí, nosotras más decididas.



Y llegamos al hotel: im-presionante, encima de tener habitaciones grandes... ¡una para cada uno! Yo no estoy hecha para tanto lujo...



Después de ducharnos y acicalarnos fuimos a un centro comercial cercano a dar una vuelta. Momento que algunos aprovecharon para degustar las hamburguesas de 1 euro del Euroahorro de Mcdonald's, mientras otros descubrían qué es eso del Tuenti, y otras nos hacíamos innumerables fotos.



Más tarde, a comprar bebida, colarla en el hotel y cenar. La cena, estupenda, una mes ainmensa con todos los monitores y muy bien, aunque nos dieron plato combinado y vino y Mónica (una chica de Murcia que me cayó fenomenal) y yo, fuimos sucumbiendo al sueño poco a poco.



Al día siguiente, a las 8 en pie y a desayunar. Un desayuno inmneso, una vez más, con muffins, tostadas, zumos, tortilla de patatas, bacon, y otras mil cosas, dulces y saladas (volver a los cereales va a ser duro).



Y empezó la última prueba: caravana por carretera. Diez coches, uno detrás de otro, recorriendo las carreteras de Valencia (ciento treinta y tantos kilómetros) con tres minutos de diferencia. Muy chulo. Primero los chicos y luego las chicas. En mi coche íbamos Pablo, de Sevilla, y nuestro monitor fue Joan Arnella (que los que me habéis cotilleado el libro estos días lo reconoceréis porque es el hombre de las fotos).



Finalmente, y tras muchas curvas llegamos a la fábrica de Ford en Almussafes, que he de decir que es inmensa. Dimso una vuelta por las distintas plantas (un tanto desolador, todas las máquinas paradas por culpa de la crisis, la verdad que si en movimiento debe impresionar, ya que fabrican un coche en apenas 36 segundos, con todo parado daba un poco de miedo) (tuve la sensación de que si la fábrica de Ford estaba así, el apoclaipsis debía estar cerca).



Y después... la última comida, ooooh. Nos tocó en la misma mesa del conductor guapo (¡bien!) pero no el coche (¡¡oooh!!).



Los afortunados, Bea, de Madrid, y mi compi Adrián (¡ya le había dicho yo que ganaría! ¡y no me quería creer!), que alucinaron como hubiésemos hecho cualquiera de nosotros si nos llega a tocar.



El coche magenta se me escapó pero me llevé esa maravillosa experiencia. Hubiese molado más si la duración hubiese sido mayor pero el resto fue perfecto, ya que no escatimaron en gastos ni atenciones.

3 comentarios:

CSolanillos dijo...

>=(
Sólo quiero dejar claro que 'El Incidente' se produjo después de haber cumplido con mis obligaciones laborales... Del resto, sólo diré que los niños de tu vecindario están respirando tranquilos.
>=)

Arita dijo...

Oye oye que ya no soy tan mala, y mejor atropellarles con un precioso coche magenta que con el mío, no hay clase!

CSolanillos dijo...

Ese es el problema: que cuando no hay clase los niños campean a sus anchas como si tuvieran derecho a ello... ¡Sinvergüenzas!